El accidentado ensayo de vuelo de los renos Bjorn y Clove

El accidentado ensayo de vuelo de los renos Bjorn y Clove
Dos renos, Bjorn y Clove, se escaparon de una granja en Nottinghamshire y aparecieron en el tejado de un garaje. Los bomberos tuvieron que organizar un rescate de altura con una carretilla elevadora telescópica para devolverlos sanos y salvos, justo a tiempo para la temporada navideña.
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Parece que la temporada navideña ha llegado con un extra de emoción a Nottinghamshire. Y no, no hablamos de las primeras luces ni de los villancicos, sino de un ensayo de vuelo un tanto precipitado protagonizado por dos de los ayudantes más peludos de Papá Noel.

Los protagonistas de esta peculiar historia son Bjorn y Clove, dos renos que, al parecer, no podían esperar al 24 de diciembre para surcar los cielos. En un arrebato de espíritu aventurero, decidieron tomarse la justicia por su pezuña y se escaparon de su recinto en la granja J&J’s Farm, en la localidad de Carlton-in-Lindrick.

¿Su destino? No el Polo Norte, sino algo mucho más mundano y desconcertante: el tejado de un garaje en la cercana Spital Lane. Los vecinos, seguramente frotándose los ojos, se encontraron con una estampa digna de una comedia navideña. Allí estaban, Bjorn y Clove, contemplando el mundo desde las alturas, como si fuera la cosa más normal del mundo.

Ante tal panorama, la dueña de la granja, Jessica Phillips, no tuvo más remedio que llamar a los refuerzos. Y no, no fue a Papá Noel, sino al Servicio de Incendios y Rescate de Nottinghamshire. Los bomberos, que probablemente pensaron que se trataba de una broma, acudieron al lugar y confirmaron la increíble escena.

El rescate no fue sencillo. Hubo que desplegar una carretilla elevadora telescópica para alcanzar a los fugados y bajarlos con cuidado, uno a uno. La operación fue un éxito y, como comentaron los propios bomberos con mucho humor, los dos aventureros «evitaron por los pelos acabar en la lista de niños malos de Papá Noel».

Una vez en tierra firme, Bjorn y Clove fueron devueltos a su hogar en la granja, donde su dueña confirmó que estaban «sanos y salvos». Ya de vuelta en su recinto, y seguramente tras una buena charla sobre la importancia de la paciencia, están listos para participar en la gruta navideña de la granja. Un pequeño susto con final feliz que nos recuerda que la magia de la Navidad, a veces, aterriza donde menos te lo esperas… literalmente.