El Ícaro de los narcos: un dron cargado de móviles y drogas se estampa contra una prisión

El Ícaro de los narcos: un dron cargado de móviles y drogas se estampa contra una prisión
Un dron cargado hasta los topes con móviles y drogas se estrelló contra la prisión HMP Parc en Gales. El intento de contrabando aéreo terminó de forma abrupta y la policía ya ha detenido a un sospechoso. Parece que la entrega a domicilio no salió como esperaba.
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En el fascinante mundo del contrabando, la innovación tecnológica está a la orden del día. ¿Para qué arriesgarse a lanzar un paquete por encima del muro cuando puedes enviar un dron? Pues bien, a veces la teoría es maravillosa, pero la práctica… es otra historia. Esto es lo que debió pensar el cerebro detrás de una operación de reparto aéreo que acabó, literalmente, estampada contra los muros de la prisión HMP Parc en Bridgend, Gales.

El pasado miércoles, un dron con ínfulas de repartidor de Amazon Prime para reclusos decidió que su vuelo había llegado a su fin. El aparato, que no era precisamente pequeño, se estrelló en las instalaciones de la cárcel. Pero no venía vacío, ni mucho menos. Adherido a su fuselaje llevaba un ‘paquete sustancial’, como lo describió la policía, cargado con dos de los artículos más codiciados entre rejas: teléfonos móviles y un surtido de drogas. Un auténtico kit de supervivencia para la vida en prisión.

La fiesta, sin embargo, duró poco. La operadora de la prisión, la conocida empresa G4S, confirmó que su personal actuó con la velocidad del rayo para interceptar el malogrado envío. ‘Estos intentos de introducir contrabando son un desafío al que se enfrentan las prisiones de todo el mundo’, declararon, probablemente mientras un equipo de especialistas recogía los restos del dron y su valiosa (e ilegal) carga.

La Policía de Gales del Sur no tardó en ponerse manos a la obra y ya ha detenido a un hombre de 40 años, residente en Cardiff, como presunto responsable de esta genialidad logística. Está acusado de ‘lanzar/proyectar un artículo en una prisión’, aunque en este caso la ‘proyección’ fue más bien un aterrizaje forzoso. De momento, ha quedado en libertad bajo fianza mientras la investigación sigue su curso.

Así que, moraleja de la historia: si vas a montar un servicio de mensajería ilegal con drones, asegúrate de contratar a un piloto que sepa lo que hace. O mejor aún, dedícate a otra cosa. El espacio aéreo de las prisiones parece que está más vigilado de lo que algunos creen.