Dos abuelas y un baño de barro que se fue de las manos

Dos abuelas y un baño de barro que se fue de las manos
Dos turistas canadienses de más de 80 años buscaban un relajante baño de barro en California, pero acabaron atrapadas hasta la cintura durante una hora. Un helicóptero las avistó y los bomberos tuvieron que usar escaleras para sacarlas. Un día de spa con una dosis extra de aventura.
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Hay días de spa que terminan con un masaje y una infusión, y luego está el día de spa de dos amigas canadienses de 81 y 84 años, que terminó con un helicóptero y un equipo de bomberos. La historia de esta aventura geriátrica tuvo lugar en el Salton Sea, en California, un lugar famoso por sus pozas de barro con supuestas propiedades terapéuticas.

Nuestras protagonistas, parte de un grupo de cuatro amigas de viaje, decidieron que un bañito en el barro caliente sería la guinda perfecta para su excursión. Lo que no esperaban es que el barro decidiera quedarse con ellas más de la cuenta. En cuestión de minutos, se vieron hundidas hasta la cintura, incapaces de moverse. Según contó una de ellas, Bev Zizzy, llevaban 15 años visitando el lugar y jamás les había pasado algo así.

Lejos de entrar en pánico, las señoras intentaron ayudarse mutuamente, pero como en una escena de comedia, cada intento solo conseguía que se hundieran un poco más. A pesar del susto, admitieron que no pudieron evitar reírse de la surrealista situación. Por suerte, cuando ya llevaban cerca de una hora atrapadas en el lodo a casi 38 grados, la suerte (y la tecnología) apareció volando.

Un helicóptero de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. que sobrevolaba la zona las localizó. Desde el aire, el piloto solo veía «dos pequeñas cabezas asomando del barro». De inmediato, se movilizó un operativo de rescate con bomberos del condado de Imperial y agentes del sheriff. Los rescatadores tuvieron que ingeniárselas para llegar hasta ellas, desplegando escaleras sobre el fango para no correr la misma suerte. Finalmente, consiguieron sacarlas de su pegajosa prisión.

Tras el rescate, fueron trasladadas a un hospital cercano para tratar una leve deshidratación y algunas heridas menores. Una anécdota que, sin duda, contarán en todas las reuniones familiares y que demuestra que la aventura no tiene edad, aunque a veces venga con un rescate incluido.