Imagina meterte en el agua un viernes por la tarde en una playa de Suecia y no volver a pisar tierra firme hasta la noche del domingo, ya en Polonia. Sin dormir ni un minuto. Sin agarrarte a nada. Con un barco al lado que ni siquiera puedes tocar.
El nadador polaco Bartłomiej Kubkowski se convirtió el 2 de agosto de 2026 en la primera persona que cruza el mar Báltico a nado sin parar, en la ruta que une Kåseberga, en el sur de Suecia, con Dziwnów, en la costa noroeste de Polonia. Fueron unos 160 kilómetros y casi 55 horas seguidas dentro del agua.
¿Cómo se cruza un mar entero sin tocar el barco?
Las reglas de la travesía no admitían atajos: nada de dormir, nada de subirse a la embarcación de apoyo y nada de agarrarse a ella ni un segundo. La comida y la bebida le llegaban desde cubierta en el extremo de una pértiga larguísima, mientras él seguía flotando. Nadó protegido por un traje de neopreno y, para dar el intento por bueno, tenía que salir del agua caminando por su propio pie. Lo hizo.
Puestos a comparar proezas de aguante, esta se mide en amaneceres: dos noches enteras nadando en línea recta hacia casa.
¿Por qué necesitó cinco intentos?
Porque estas mismas aguas se le habían resistido cuatro veces desde 2022. El intento más cruel fue el del verano pasado: llevaba 159 kilómetros nadados y perdió el conocimiento a 11 kilómetros de la meta, así que lo sacaron del agua casi con Polonia a la vista. En enero de 2025 ya había avisado de que iba en serio, cuando nadó 103,5 kilómetros en 24 horas en una piscina de Koszalin.
¿Qué pasó al llegar a Dziwnów?
Salió a la arena visiblemente agotado y de ahí fue derecho al hospital, primero en Kamień Pomorski y después en Szczecin, donde quedó en observación hasta que le dieron el alta el 5 de agosto. Al día siguiente de la hazaña, según contó la televisión polaca TVN24, le colocaron una placa en el punto exacto de la playa por el que salió del agua:
En este lugar, el 2 de agosto de 2026, Bartłomiej Kubkowski salió del agua como el primer hombre de la historia que cruzó a nado el mar Báltico en la ruta Kåseberga (Suecia) – Dziwnów. Recorrió 160 km en 55 horas. Nadó por los beneficiarios de la Fundación Cancer Fighters.
¿Para quién nadaba?
Esa última línea es la que explica el resto. La travesía era una colecta para la fundación polaca Cancer Fighters, que costea tratamientos oncológicos y acompaña a los enfermos y a sus familias. La recaudación alcanzó los 715.000 eslotis, unos 166.000 euros, y seguía subiendo mientras él se recuperaba.
Kubkowski tampoco estaba solo en el agua ese fin de semana: la nadadora polaca Karolina Szczepaniak intentaba al mismo tiempo otra ruta báltica más larga y tuvo que abandonar tras 58 horas, a unos 40 kilómetros de la costa. Cincuenta y ocho horas nadando, y aun así el mar tuvo la última palabra.
Así que la próxima vez que alguien presuma de haber aguantado un maratón imposible, recuerda que hay quien se pasa dos noches seguidas nadando hacia su país. Los demás salimos de la piscina cuando se nos arrugan las yemas de los dedos.
Vía Notes From Poland, con datos de TVN24 y de la web oficial de Ultra Baltic Swim.

