Mariano Fernández, alias Chorrojumo, dejó la fragua, se vistió de gitano goyesco y vivió de posar y vender su retrato a los turistas de la Alhambra…
En la Granada de finales del siglo XIX, quien subía a la Alhambra tenía muchas papeletas de cruzarse con un señor de patillas enormes, sombrero de pico y faja roja que se presentaba como rey de los gitanos. Mariano Fernández Santiago, alias Chorrojumo, fue un gitano granadino que dejó la fragua para vivir de los turistas: les contaba historias de la Alhambra, se dejaba fotografiar y les vendía postales con su propio retrato.
Murió en Granada el 10 de diciembre de 1906. Hoy tiene estatua propia, y el personaje que se inventó le ha sobrevivido más de un siglo.
¿De dónde viene el apodo de Chorrojumo?
El mote es fonética granadina pura: «chorro de humo», con la «de» comida y la hache aspirada. La versión más repetida lo relaciona con su primer oficio, el de la fragua. De su vida anterior a la fama se sabe tan poco que ni siquiera hay acuerdo sobre cuándo nació: unas fuentes dicen 1824 y otras 1838.
¿Cómo se convirtió en el rey de los gitanos?
El empujón se lo dio un pintor. El catalán Mariano Fortuny lo conoció trabajando en una fragua y lo retrató vestido con un traje de gitano anticuado, de estampa goyesca. Al herrero el disfraz le sentó tan bien que lo convirtió en su uniforme de trabajo y en su marca personal.
A partir de ahí se hizo llamar, según el día, rey o príncipe de los gitanos, y también Señor de los bosques de la Alhambra. Cuenta una anécdota muy repetida en Granada que, cuando se cruzó con un príncipe alemán de visita, quiso quitarse el sombrero ante él. Al saber con quién hablaba, el visitante zanjó: «¡Ah! Entonces somos colegas».

¿Cómo se ganaba la vida con los turistas?
Chorrojumo entendió pronto que la Alhambra romántica que buscaban los viajeros necesitaba un personaje, y se ofreció a hacer de él. Su negocio tenía varias patas:
- Guía oficioso: contaba historias del monumento, muchas sacadas de los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving.
- Modelo: posó para pintores como Fortuny o Miquel Carbonell Selva y para fotógrafos como José García Ayola.
- Recuerdos con su cara: vendía postales con su retrato, en las que se anunciaba como príncipe de los gitanos y modelo de Fortuny.
Vamos, que se hizo famoso por salir en un cuadro y luego explotó esa fama vendiendo su propia cara. Un influencer con un siglo de adelanto, sin filtros pero con patillas. Granada tiene buen ojo para estos personajes: también presume de Cascamorras, al que Baza embadurna, y de pueblos como Bérchules, con su Nochevieja en agosto.

¿Qué queda hoy de Chorrojumo?
Uno de sus hijos heredó el apodo y el título, como si de una dinastía se tratara. Y el original tiene una estatua a la entrada del Sacromonte, donde sigue posando para los turistas. La diferencia es que ahora la foto sale gratis.
Vía Xataka Magnet, Wikipedia, Rincones de Granada, Lugares de Granada con encanto y Granadaiflamenco.
Foto de portada: Miquel Carbonell Selva, «Chorrojumo, rei dels gitanos de l’Alhambra», Biblioteca Museu Víctor Balaguer / Wikimedia Commons, dominio público.




