Tarento fue la única colonia de Esparta en el sur de Italia. La poblaron los partenios, y su fundador descifró el oráculo mientras le quitaban piojos…
Esparta, la de los célebres guerreros, fue poco dada a fundar colonias. En el sur de Italia solo tuvo una: Taras, la actual Tarento, la única colonia espartana de la Magna Grecia, fundada hacia el 706 a. C. según la tradición. Y no mandó allí a sus mejores hoplitas, sino a unos hombres de los que prefería librarse.
Su historia tiene conspiración, destierro y un oráculo que solo se entendió gracias a unos piojos.
¿Quiénes eran los partenios, los «hijos de las vírgenes»?
Los fundadores de Tarento fueron los partenios, nombre que en griego significa algo así como «hijos de vírgenes», es decir, de mujeres solteras. Habían nacido durante la guerra entre Esparta y Mesenia y, al acabar el conflicto, se encontraron sin derechos de ciudadanía.
Antíoco de Siracusa y Éforo, cuyas versiones conserva el geógrafo Estrabón, discrepan en los detalles (Éforo habla de uniones con mujeres solteras), pero coinciden en lo esencial: eran hijos de Esparta tratados como ciudadanos de segunda.
¿Cómo se descubrió la conspiración de Falanto?
Los partenios tramaron una revuelta encabezada por Falanto. Según el relato de Antíoco que recoge Estrabón, el golpe debía estallar durante las fiestas Jacintias, en el santuario de Amiclas, justo en el momento en que Falanto se pusiera su gorro de cuero.
El plan se filtró. En plenos juegos, un heraldo se adelantó y anunció que Falanto no se pusiera el gorro. La salida fue mandarlos lejos a fundar una ciudad propia.
Una revuelta desactivada con un aviso sobre un gorro y resuelta con un billete de ida al otro lado del mar.
¿Qué le dijo el oráculo de Delfos?
Antes de zarpar, Falanto consultó el oráculo de Delfos. En la versión de Estrabón, el dios le concedió Satirio y la rica tierra de Taras, con el encargo de ser un azote para los yápigas, el pueblo de la zona.
El viajero griego Pausanias cuenta otra mucho más enrevesada. El oráculo le dijo que conquistaría tierra y ciudad cuando sintiera lluvia bajo un cielo despejado. Falanto lo dio por imposible, hasta que un día su esposa le quitaba los piojos con la cabeza de él apoyada en sus rodillas y se echó a llorar. Las lágrimas cayeron sobre él y lo entendió todo: su mujer se llamaba Etra, que en griego significa «cielo despejado». Esa misma noche, según Pausanias, tomó la ciudad.

¿Por qué hay un delfín en las monedas de Tarento?
El nombre de la ciudad, igual que el del río cercano, se vincula al héroe Taras, hijo de Poseidón. Sus monedas muestran a un joven cabalgando un delfín, y Pausanias añade que al propio Falanto lo salvó un delfín de un naufragio antes de llegar a Italia.
Aquella colonia acabó siendo una potencia del sur de Italia. En el siglo IV a. C. el matemático Arquitas fue elegido allí general siete veces, y más tarde fue Tarento la que llamó en su ayuda contra Roma a Pirro de Epiro, el rey cuyas victorias tan caras dieron nombre a la expresión «victoria pírrica».
No está mal para unos desterrados. La Magna Grecia dio más personajes de leyenda, como Milón de Crotona, y Delfos no era el oráculo más raro: el de Trofonio te quitaba la risa, al menos durante un tiempo.
Vía La Brújula Verde, Estrabón, Geografía 6.3.2, Pausanias, Descripción de Grecia 10.10, Museo Arqueológico Nacional de Tarento, World History Encyclopedia y Wikipedia.
Foto de portada: Carlos Delgado / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.




