Cascamorras, el hombre al que Baza cubre de pintura negra

Cada 6 de septiembre corre por Baza con un objetivo imposible: llegar limpio a la iglesia. Miles de personas se encargan de que no lo consiga…

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Cada 6 de septiembre corre por Baza con un objetivo imposible: llegar limpio a la iglesia. Miles de personas se encargan de que no lo consiga…

Cada 6 de septiembre, un hombre vestido de arlequín entra corriendo en Baza (Granada) con una misión que lleva más de cinco siglos saliendo mal: llegar hasta la iglesia de la Merced sin una sola mancha para llevarse a Guadix una imagen de la Virgen de la Piedad. Miles de personas le esperan con pintura negra.

Se llama el Cascamorras, es Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 2013 y no consta que nadie haya ganado nunca esa carrera.

El Cascamorras, con el traje de arlequín tiznado de pintura negra, rodeado de gente durante la carrera en Baza
El Cascamorras, con el traje ya tiznado, durante la carrera en Baza. Foto: Jmaiba, CC BY-SA 3.0.

¿Por qué Baza y Guadix se disputan la misma Virgen?

Aquí conviene decirlo pronto: es una leyenda, y los historiadores advierten de que no hay pruebas documentales que la sostengan. Cuenta el relato que un vecino de Guadix llamado Juan Pedernal trabajaba en unas obras en Baza cuando oyó una voz bajo el suelo. Escarbó y apareció una talla de la Virgen.

El Ayuntamiento de Baza sitúa la escena en 1490 y recoge la frase como «¡Ten Piedad!»; otras versiones locales la alargan a un «¡Baza, Guadix, tened piedad de mí!» que explicaría mejor el lío posterior. De ahí, la Virgen de la Piedad.

La talla se quedó en Baza, donde había aparecido, y a Guadix le quedó el derecho de honrarla un solo día al año. Cinco siglos después, el asunto sigue sin resolverse. Y se resuelve a brochazos.

¿En qué consiste exactamente la carrera de Baza?

Tres cohetes marcan la salida, a las seis de la tarde, desde el paraje de Las Arrodeas. Por delante, cerca de cuatro kilómetros hasta el templo de la Merced —esa es la distancia que da el Ayuntamiento de Baza; otras fuentes municipales hablan de tres— cruzando el casco antiguo entre plazas y fuentes.

La regla es de una simplicidad brutal: si el Cascamorras llega limpio, la Virgen se va a Guadix. Para que no ocurra, los bastetanos lo cubren de pintura desde el primer metro. Y no solo a él: quien se acerque a mirar acaba igual.

Si llegara sin una sola mancha, la imagen viajaría a Guadix. No consta que lo haya conseguido nunca.

El material lo pone el propio consistorio, que habla de 3.000 kilos de «pintura negra ecológica (realizada con tintes naturales y base de aceite vegetal)». Probablemente, la frase más del siglo XXI que puede decirse sobre una costumbre del siglo XV. Y no es cosa de cuatro vecinos: el Ayuntamiento calculó unas 17.000 personas en la edición de 2026.

¿Qué pasa cuando el Cascamorras vuelve a Guadix?

El 9 de septiembre regresa a casa con las manos vacías. Y en Guadix, en lugar de consolarlo, lo reciben pintándolo otra vez por no haber cumplido el encargo. Es de los pocos encargos del mundo en los que te embadurnan a la ida y a la vuelta.

Multitud tiznada de pintura recibiendo al Cascamorras frente a la catedral de Guadix el 9 de septiembre
El recibimiento al Cascamorras frente a la catedral de Guadix, en 2017. Foto: antonio moreno, CC BY-SA 4.0.

Si te parece mucho jaleo por una talla, en la misma provincia hay un pueblo que celebra la Nochevieja en agosto y se registró un terremoto a 650 kilómetros de profundidad. Granada no hace nada a medias.

Cinco siglos de carreras y ni una sola victoria. En Guadix deberían empezar a sospechar que el problema no es la ruta.

Vía Ayuntamiento de Baza, Ayuntamiento de Guadix, Junta de Andalucía, Universidad de Almería y BOE.