Un apagón les dejó sin campanadas el 31 de diciembre de 1994. Desde el verano siguiente, Bérchules se toma las uvas en agosto, con polvorones y belenes…
En Bérchules, un pueblo de la Alpujarra granadina de menos de 700 habitantes, las campanadas de fin de año suenan el primer sábado de agosto. Hay doce uvas, polvorones, belenes y villancicos, todo ello a más de 1.300 metros de altitud y en pleno verano. La culpa la tuvo un apagón.
¿Por qué Bérchules se quedó sin campanadas en 1994?
La noche del 31 de diciembre de 1994, un corte de luz dejó al pueblo a oscuras justo cuando tocaba despedir el año. Los vecinos acabaron tomándose las uvas a la luz de las velas. Y no fue un caso aislado: el suministro eléctrico llevaba tiempo fallando.
En la reunión que los vecinos convocaron después, entre quejas por las pérdidas de los negocios, un empresario local propuso medio en broma celebrar la Nochevieja en verano. Un periodista que estaba en la sala les picó diciendo que no serían capaces. Al agosto siguiente, en 1995, el pueblo repitió el fin de año.
Un apagón, una broma soltada en una asamblea vecinal y un periodista picando al personal. Ahí cabe entero el origen de la fiesta.
¿Cómo se celebra una Nochevieja en pleno agosto?
El guion es el de cualquier 31 de diciembre, pero sin abrigo. A medianoche repican las campanas de la iglesia y la plaza se come sus doce uvas, con champán, anís, turrón y mantecados a continuación.
El pueblo monta belenes, canta villancicos y llega a echar nieve artificial sobre las calles. Tampoco falta la cabalgata de Reyes. Entre el público no es raro ver jerséis navideños, que es más o menos el sacrificio que pide la ocasión. Tiene la misma lógica desafiante que lanzar fuegos artificiales a plena luz del día.

¿Cuánta gente sube a Bérchules cada agosto?
Lo que empezó como una revancha contra los cortes de luz es hoy el gran reclamo del municipio. La edición de 2024, la del trigésimo aniversario, reunió a unas 8.000 personas. En la de 2025, el alcalde, Ismael Padilla, cifró la asistencia por encima de las 7.000, multiplicando por diez el censo del pueblo.
Antes de la pandemia, la fiesta llegó a juntar hasta 10.000 personas en una sola noche. La Junta de Andalucía la declaró Fiesta de Interés Turístico de Andalucía por una orden del 15 de septiembre de 2020, que recoge su nombre oficial: «Nochevieja en agosto de Bérchules».
No es el único pueblo español que se inventa excusas para llenar la calle: en Zaragoza, uno convocó a sus vecinos a salir a la fresca y se quedó sin helados. Y fuera de nuestras fronteras hay hasta un campeonato que se gana con un solo dedo. Pero pocos han logrado que la fecha del calendario les dé tan igual.
Tres décadas después, aquel corte de luz es lo mejor que le ha pasado al pueblo. Y en agosto, al menos, nadie protesta por el frío al salir de casa.
Imagen de portada generada con IA.
Vía Xataka, Telecinco, Turismo de Bérchules, El Comarcal de la Alpujarra, Canal Sur y el BOJA núm. 184 de 2020.




