Si alguna vez has sentido remordimientos por gastarte un poco más de la cuenta en un capricho, la historia de Logan Paul te va a servir de terapia de choque. El famoso creador de contenido ha dejado claro que el dinero, cuando se tiene a espuertas, sirve para cumplir fantasías que el resto de los mortales ni siquiera nos atrevemos a soñar. Paul ha conseguido que su nombre figure con letras de oro en el libro Guinness World Records gracias a la compra de una carta de Pokémon que cuesta más que una flota de coches de lujo.
El cromo que vale una auténtica fortuna
La pieza en cuestión no es otra que el legendario Pikachu Illustrator, una joya del coleccionismo de la que solo se fabricaron 39 copias en todo el mundo para los ganadores de un concurso de dibujo en Japón. Pero Logan no se conformó con una cualquiera; buscó la perfección absoluta, un ejemplar con calificación PSA 10. Para que nos entendamos, es como encontrar un coche clásico de hace veinticinco años que todavía huele a nuevo y no tiene ni una sola mota de polvo.
Un trato digno de un magnate en Dubái
La operación para hacerse con este Santo Grial de Nintendo no fue sencilla ni mucho menos barata. El influencer tuvo que viajar hasta Dubái para negociar con el coleccionista Marwan Dubsy. Tras meses de tira y afloja, el acuerdo se cerró por un valor total de 5.275.000 dólares. Sin embargo, Paul aplicó un poco de ingeniería financiera: entregó su propio Pikachu Illustrator (con una calificación de 9, valorado en 1,25 millones) y puso encima de la mesa otros 4 millones de dólares en efectivo. Una auténtica chaladura para cualquier bolsillo convencional.
Presumiendo de récord en el cuadrilátero
Como no podía ser de otra forma con el bueno de Logan, el estreno de la carta fue por todo lo alto. Lejos de guardarla en una caja fuerte de alta seguridad, se la colgó al cuello protegida por una carcasa de diamante personalizada y la lució ante millones de espectadores durante su participación en el evento de lucha libre WrestleMania 38. Allí mismo, tras bajar del ring, los representantes de Guinness le hicieron entrega de su certificado oficial. Así que ya sabes, si tienes cajas de cartón en el desván con tus viejos juegos de la infancia, dales un buen repaso, que nunca se sabe dónde puede estar escondido tu próximo yate.




