Tiró el boleto de lotería de un millón por leer mal dos palabras

Operarios con casco y guantes rebuscan entre bolsas de basura en una nave industrial y un papel blanco destaca en el centro
Ilustración generada con IA de la búsqueda del boleto entre los residuos recogidos en Bitonto.
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Un boleto premiado con un millón de euros acabó entre la basura de Bitonto, en la provincia italiana de Bari, porque quien lo había jugado leyó dos palabras en el resguardo —«non pagabile», no pagable— y dio por hecho que no había ganado nada. La empresa pública de residuos interceptó el camión antes de que descargara en el vertedero y una decena de operarios cribó a mano seis toneladas de desperdicios hasta dar con el papel intacto.

Existe el pequeño drama de que no te toque la lotería. Y existe el drama muy superior de que te toque y el boleto acabe en el cubo. Esto último pasó a primeros de agosto de 2026 en la Puglia.

¿Por qué «no pagable» no significa que hayas perdido?

El boleto era del MillionDay, el sorteo diario de la lotería italiana, con los números 2, 4, 8, 10 y 51 del sorteo del viernes 31 de julio. Quien lo jugó llevaba años marcando siempre esa misma combinación, ligada, según contó después la empresa de residuos, a una persona querida.

En Italia los premios gordos no se cobran en el punto de venta: a partir de 10.500 euros hay que reclamarlos ante el concesionario, con identificación. Por eso el boleto quedó marcado como no pagable allí mismo —otros medios italianos recogen la fórmula como «non esigibile», no exigible—, y esa advertencia fue justo la que se leyó al revés: como que el papel no valía nada. Lo dejó en el local y se fue. Fueron sus familiares, ya en casa, quienes se dieron cuenta de que esos números habían salido premiados.

¿Cómo se busca un papelito en seis toneladas de basura?

Para entonces la bolsa viajaba dentro de un camión de Sanb, la empresa pública que gestiona los residuos de Bitonto y de otros tres municipios de la zona. Avisada el domingo, la compañía identificó el vehículo y bloqueó su descarga en el vertedero: la basura seguía dentro, prensada, pero al menos no se había perdido en la montaña del resto.

Después vinieron un par de días de trámites para trasladar la carga a una planta autorizada, porque Sanb no podía vaciar el camión en su propia sede. El cribado en sí se hizo en la madrugada del martes 4 de agosto: unos diez operarios, unas dos horas y seis toneladas de basura pasadas por el tamiz. A las cinco y media de la mañana, uno de ellos dio con el resguardo dentro de una bolsa rota, entre otros boletos ya estropeados. El del millón seguía entero y, por tanto, cobrable.

Este caso tiene algo de milagroso.

Lo dijo a la agencia ANSA Roberto Nicola Toscano, administrador único de Sanb, que coordinó la operación. Toscano admitió que tocó el boleto ganador por si se le pegaba algo de suerte, y en cierto modo funcionó: al parar luego a tomar café, él y su equipo compraron un rasca por juego y se llevaron 50 euros.

El propio Toscano resumió el asunto con un latinajo retocado: si pecunia non olet, el dinero no huele, aquí tocaba fortuna non olet. Cincuenta euros es un botín modesto al lado del millón, pero ellos no habían necesitado un plan milimétrico ni un rastreo de madrugada para cobrarlo. Italia, que ya nos ha dado joyas como el anfiteatro romano que era hormigón, suma otra moraleja: antes de tirar un papel, léelo entero.

Vía ANSA, Il Giornale y Euronews.