Arrancas tu BMW esperando ver el mapa, la temperatura o la emisora de siempre… y lo que te salta a la pantalla es Spider-Man. No es un fallo del sistema: es un anuncio. Desde el 27 de julio de 2026, BMW usa las pantallas centrales de sus coches para promocionar la película Spider-Man: Brand New Day en más de 70 mercados, y muchos de sus dueños están que trinan.
Al arrancar el coche aparece un banner en la pantalla; si lo tocas, se lanza una animación a pantalla completa con música y hasta luces ambientales por todo el habitáculo. La campaña, ligada a un acuerdo con Sony Pictures, se prolonga hasta el 10 de agosto.
¿Por qué molesta tanto un simple anuncio en el coche?
Porque BMW había prometido justo lo contrario. En diciembre de 2023, Stephan Durach, vicepresidente sénior de desarrollo conectado del grupo BMW, zanjó la idea de meter publicidad en las pantallas con una frase que hoy le persigue: «Decir que vendo la pantalla para poner un anuncio… no lo veo. Es un espacio privado».
Menos de tres años después, ese «espacio privado» proyecta a un superhéroe pidiéndote que vayas al cine. La reacción en foros y redes ha sido de rechazo unánime, con comentarios que no reproduciremos aquí pero que resumen bien el cabreo. Y no es un caso aislado: que la publicidad se cuele donde no la llaman ya es tendencia; Rusia llegó a convertir sus cohetes espaciales en vallas publicitarias para sacar tajada.
¿Qué coches de BMW muestran el anuncio de Spider-Man?
Según la propia marca, la promoción llega a los coches fabricados después de julio de 2020 que funcionan con el sistema operativo BMW en sus versiones 7, 8, 8.5, 9 o X. BMW insiste en que es una acción limitada y opcional, parte de un acuerdo más amplio con Sony que también coloca sus coches dentro de la película como product placement.
«Limitada y opcional» o no, el runrún de fondo es el de siempre: compras un coche de decenas de miles de euros y la pantalla que has pagado acaba trabajando también para un anunciante. La misma pantalla que hace nada era un inocente rollo de papel que te guiaba por la carretera.
Tu coche debería ser un refugio —como mucho, el escenario de un oso colándose de noche y tocando el claxon—, no una valla publicitaria con volante. La próxima vez que arranques y te salte un superhéroe, ya sabes a quién mirar mal.

