La carretera en zigzag de Chongqing que te hará sudar en primera marcha

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Olvídate de los circuitos de alta velocidad y de las pruebas de autoescuela más exigentes. El verdadero desafío para quienes se creen expertos al volante no está en el asfalto plano de una gran ciudad, sino encajonado en las remotas montañas del suroeste de China. Prepárate para agarrar el volante con fuerza, porque el trayecto del que vamos a hablar marea solo de verlo.

Vista aérea de la extrema carretera en zigzag de Lingpaishi en China con una ladera empinada y un coche descendiendo

Un trazado que desafía a la gravedad y a las biodraminas

Conocida localmente como la carretera de Lingpaishi o «la ruta de Token Stone» en el condado de Wuxi, esta peculiar maravilla de la ingeniería es, literalmente, una pesadilla de giros de volante encajada entre dos enormes acantilados.

Aunque China nos tiene acostumbrados a megaproyectos de infraestructuras dignos de película de ciencia ficción, cuando se trata de caminos desafiantes, pocos impresionan tanto. Sus cifras hablan por sí solas:

  • Longitud total: 3,7 kilómetros que unen el pequeño pueblo de Tianping con la Carretera Provincial 201.
  • Zona cero (el zigzag): Apenas 453 metros que concentran toda la locura de su diseño.
  • El desafío: 18 curvas de horquilla exageradamente estrechas.
  • Inclinación: Una pendiente que alcanza un brutal 36% en sus tramos más escarpados.

Prohibido equivocarse (y dar la vuelta)

Construida originalmente en 2012 y pavimentada con hormigón en 2019, la enrevesada ruta de Chongqing no admite el más mínimo error. Es tan asombrosamente angosta que pensar en dar la vuelta a medio camino es simplemente una utopía.

«Debido a su inclinación extrema, la sección en zigzag de la carretera de Lingpaishi solo debe recorrerse en primera marcha.»

Como es de imaginar, los vehículos grandes como camiones, autobuses urbanos o coches que arrastren caravanas tienen terminantemente prohibido adentrarse por este sinfín de curvas. El espacio es tan crítico que incluso los coches más compactos se ven obligados a maniobrar milimétricamente, aprovechando el escaso hueco que los constructores habilitaron en las propias esquinas de cada curva.

¿Para quién se construyó semejante locura?

Cualquiera pensaría que un trazado así conduce a una base secreta o a un templo milenario muy concurrido, pero resulta que se asfaltó por pura necesidad comunitaria. La aldea de Tian Ping requería una vía que los comunicara con el exterior.

Lo más sorprendente de toda esta monumental obra es que la comunidad cuenta con nada menos que… ¡137 habitantes! Sí, has leído bien. La buena noticia es que, si alguna vez te armas de valor, alquilas un coche y decides enfrentarte a esta serpiente de asfalto, es muy poco probable que te encuentres con un atasco. Con un censo tan reducido, el tráfico no será precisamente el mayor de tus problemas.