Los imanes gigantes de Ohio declaran la guerra a los Apple Watch y a los fontaneros despistados

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Parece el guion de una comedia de enredos de los años noventa, pero es la cruda y magnética realidad que se vive en los hospitales del suroeste de Ohio. Resulta que las máquinas de resonancia magnética (MRI) tienen un hambre voraz por todo lo que huela a metal, y los ciudadanos, en un alarde de despiste monumental, les están sirviendo un banquete de tecnología y ferretería.

Atracción fatal por los gadgets

El último grito en accidentes hospitalarios no son los resbalones con gasas, sino los relojes inteligentes. Según los informes de seguridad, varios pacientes han terminado con quemaduras de segundo grado en sus muñecas. ¿El motivo? Olvidar que su flamante Apple Watch y un imán del tamaño de un camión no se llevan bien. La tecnología es muy «smart» hasta que el campo magnético decide que tu reloj debe alcanzar la temperatura del núcleo terrestre en un segundo.

Herramientas voladoras y otros proyectiles

Pero la fiesta del metal no se queda solo en la electrónica de consumo. Los datos extraídos de la base de datos MAUDE de la FDA revelan situaciones dignas de una película de acción de bajo presupuesto. Se han registrado casos de llaves inglesas que han salido disparadas de las manos de operarios de mantenimiento, convirtiéndose en proyectiles improvisados. Tampoco faltan las clásicas horquillas del pelo que, al ser succionadas, causan desde pequeños cortes hasta el total desastre en la calidad de la imagen médica.

Un recordatorio con mucha fuerza

El problema no es la máquina, que cumple su función de salvar vidas de forma impecable, sino nuestra memoria de pez al entrar en zonas de alto riesgo. Los expertos de Ohio insisten en que estos imanes están siempre encendidos, esperando pacientemente a que alguien entre con un clip o un cuchillo de bolsillo para demostrar las leyes de la física de la manera más dolorosa posible. Así que, si tienes cita para una prueba, recuerda: si brilla y es de metal, mejor déjalo en la taquilla si no quieres ser el protagonista de la próxima noticia bizarra.