Tru Narla dejó de programar para fabricar cacharros. El último no busca el norte: busca la debilidad de su prometido, el Taco Bell más próximo…
Imagina una brújula a la que el norte magnético le trae sin cuidado. Da igual dónde estés: la aguja gira sola y señala, con una obstinación casi tierna, la puerta del Taco Bell más próximo. No es una metáfora del hambre, es un cacharro que existe de verdad, aunque su autora lo siga puliendo.
Tru Narla, creadora de electrónica casera conocida en redes como mewtru, está construyendo una brújula que no apunta al norte, sino al restaurante de Taco Bell más cercano. La monta como regalo para su prometido, al que le encanta la cadena; ella misma lo presentó en vídeo como una brújula que señala el gran amor de su pareja.
¿Cómo funciona una brújula que apunta a un Taco Bell?
El aparato cabe en una mano y tiene una pantalla circular por la que se pasea una aguja. Debajo lleva lo habitual en estos montajes: una placa de aficionado, la posición por satélite y un sensor que sabe hacia dónde estás mirando. Con esos tres datos calcula qué local te queda más cerca y va descontando la distancia que falta mientras caminas.
El desglose técnico lo publicó Dexerto: una pantalla táctil gobernada por una placa ESP32 y un magnetómetro soldado para leer el rumbo. Según ese mismo desglose, el plan pasa por meterlo todo en una carcasa impresa en 3D, con batería dentro y un altavoz que suene la campana de la cadena al llegar a la puerta. De momento es un prototipo con sus rarezas: la calibración es delicada y hay que apuntar la aguja al norte cada vez que se enciende.
Comparado con el navegador de carretera de los años treinta, que era un rollo de papel que se iba enrollando solo, esto es ciencia ficción. Y resuelve un problema bastante menos urgente.
¿Quién es Tru Narla y qué es el cyberdecking?
Trushitha Narla, de 30 años, nació en Hyderabad (India) y estudió informática en la Universidad Brown. Trabajó como ingeniera de software en Discord y en Square, dijo que odiaba trabajar en tecnología y lo dejó para montar cacharros por su cuenta. Hoy la siguen cientos de miles de personas mientras fabrica cosas como una cámara de fotos con forma de flor o un accesorio para el pelo que hace de bola mágica del 8.
Todo esto cae dentro del cyberdecking: la subcultura de construirse ordenadores diminutos y aparatos a medida para usos muy concretos, con los cables a la vista y sin disimular que aquello está hecho en casa. Es la misma pulsión que lleva a otros a inventar un ukelele que se transforma en guitarra o a convertir el cajón de los trastos en una escultura gigante.
Echo de menos la época del «todo era un arcoíris». Ahora todo es un rectángulo. Vamos a cambiarlo.
Eso le dijo Narla a Gizmodo, y resume bastante bien su idea de fondo: un aparato no tiene por qué resolver un problema para merecer existir. Una brújula que solo sabe llevarte a por un burrito no resuelve nada en absoluto, que es justo lo que la hace buena.
Vía Dexerto y Gizmodo; el aparato, en el vídeo de la propia Tru Narla.



