Un dron de limpiar placas solares soltó su chorro sobre un perro en una calle de Shandong, en China. Él ni se movió: se quedó mordiendo el agua…
Un dron industrial diseñado para limpiar paneles solares ha acabado dándole una ducha a un perro en una calle de Linyi, en la provincia china de Shandong. El animal, de pelaje dorado, no salió corriendo: se quedó bajo el chorro intentando morder el agua y meneando la cola, y cuando aquello terminó se sacudió y se fue andando. El vídeo se coló en medios de medio mundo entre el 17 y el 20 de septiembre de 2026.
¿Fue una demostración montada o un perro que pasaba por allí?
Aquí las versiones no coinciden, y conviene decirlo. Varios medios lo cuentan como una demostración de producto deliberada: la empresa quería lucir el alcance de su pulverizador y apuntó al perro a propósito. Futurism, en cambio, titula que el perro estaba «desprevenido» y reconoce que no ha podido verificar el origen del clip de forma independiente. Y una crónica china lo describe como una prueba de pulverización en la que el animal, sencillamente, se coló en la zona de ensayo.
El clip circula a través del agregador Spectee y ninguna información publicada identifica a la empresa. Si de verdad era una campaña, es una campaña anónima.
Un dron de mantenimiento industrial, un perro en medio de la calle y un chorro de agua. No hizo falta nada más para llegar a medio mundo.
¿Para qué sirve de verdad un dron limpia-paneles?
Estos aparatos son multirrotores grandes que cargan un depósito de agua y unas boquillas, y vuelan bajo sobre las filas de placas soltando el chorro. La razón de que existan tiene nombre técnico, soiling: el polvo, la arena y la suciedad que se posan sobre un panel solar le tapan la luz y le recortan la producción.
La literatura científica maneja pérdidas de un 3-5 % de media mundial a más de un 30 % en climas áridos, según el polvo y el tiempo que lleve la placa sin limpiarse. Los fabricantes hablan de recuperar entre un 10 y un 25 % más de producción frente a la limpieza manual, aunque los medios que reprodujeron la cifra avisan de que no la han verificado.
El invento encaja con la costumbre china de resolver los problemas por arriba, la misma que llevó a hacer llover desde los tejados para bajar la temperatura de las ciudades. Y se suma a la lista de drones con oficios raros, desde el que saca garras de gato para posarse en los icebergs hasta el que una policía de Nueva York tuvo que levantar para perseguir a un emú fugado.
¿Le pasó algo al perro?
En las imágenes no se le ve angustiado: aguanta plantado, va a por el agua y se marcha por su propio pie. Nadie ha hecho seguimiento al animal después, así que lo único afirmable es lo que se ve en el clip.
Y no todo han sido risas. Medios chinos recogieron advertencias de que la presión de agua de un dron industrial es considerable y, mal controlada, puede asustar o incluso herir a un animal pequeño: en una demostración así conviene mirar antes qué hay alrededor.
Tampoco sería el primer perro que le coge el gusto a una situación absurda; hace nada uno recibió a un ladrón con un juguete en la boca. Este se fue sin saber que acababa de hacer por ese dron más que cualquier folleto.
Vía Futurism, Gadget Review, Yahoo News UK / SWNS, Inshorts y Sina (versión accidental y advertencias sobre el animal). Pérdidas por suciedad en placas: revisión en Solar Compass e informe IEA-PVPS T13-21:2022.
Ilustración de portada: recreación generada con IA; no es un fotograma del vídeo original.



