23 cosas sobre tus comidas favoritas que parecen inventadas pero son reales

0
0

El fascinante y surrealista origen de lo que comemos

Siempre hay un agujero de conejo en el que caer cuando te pones a investigar las cosas cotidianas a las que apenas prestamos atención. Y, madre mía, cuando ese agujero tiene forma de comida… ¡las historias que salen a la luz son dignas de guion de película! Desde inventos de marketing desesperados hasta errores culinarios que acabaron forrando a sus creadores. Aquí tienes un buen atracón de anécdotas sobre alimentos que suenan a bulo de internet, pero que son más reales que la vida misma.

Los secretos mejor guardados de la comida rápida

  • Los nuggets de pollo son unos boomers camuflados. Todo el mundo piensa que llevan aquí toda la vida, pero no. Fueron inventados en 1963 por Robert C. Baker, un profesor de la Universidad de Cornell que buscaba una forma de que comer pollo fuera más práctico. Nuggets de pollo McDonald’s les echó el ojo en los 80, pilló el filón de que la gente huía de la carne roja y… ¡boom! Fenómeno mundial.
  • Taco Bell y el milagro del refill gratis. Sí, a ellos les debes poder rellenar tu vaso de refresco sin que te miren mal. En 1988, junto a Pepsi, lanzaron esta promoción. A la gente le volvió tan loca que el resto de las cadenas tuvieron que subirse al carro.
  • El Filet-O-Fish de McDonald’s nació de la desesperación. En los años 60, un franquiciado perdía mucho dinero los viernes porque en su barrio (mayoritariamente católico) nadie comía carne ese día. Para no arruinarse, compitió contra el mismísimo CEO de McDonald’s, quien proponía una hamburguesa… ¡de piña! Sobra decir quién ganó.
  • El falso toque náutico de Red Lobster. En 1992, sus icónicos panecillos Cheddar Bay Biscuits se daban gratis en la sala de espera para que la gente hambrienta no se quejara. Gustaron tanto que los pasaron al menú principal, y les inventaron un nombre que sonara a pueblo costero, aunque Cheddar Bay no exista en ningún mapa.

Snacks, dulces y salsas que nacieron de pura casualidad

  • La salsa Ranchera fue obra de un fontanero. Steve Henson cocinaba para su equipo de obreros en Alaska en los 40 y creó este sabroso aderezo. Salsa Hidden Valley Tiempo después, compró un rancho en California llamado Hidden Valley y la salsa lo petó tanto que la acabó comprando una multinacional.
  • El queso Philadelphia… ¡es de Nueva York! En 1872, un lechero neoyorquino la lió intentando hacer queso francés, añadió demasiada nata y creó el queso crema. Le puso «Philadelphia» simplemente porque en esa época era la ciudad famosa por sus lácteos de calidad. Puro clickbait del siglo XIX.
  • Los nachos se llaman así por un señor llamado Ignacio. En 1940, unas señoras estadounidenses entraron a un restaurante en México que estaba casi cerrado. El maître, Ignacio «Nacho» Anaya, les preparó algo improvisado con totopos fritos, queso y jalapeños. Las clientas quedaron encantadas con el «Especial de Nacho». Nachos con queso
  • Los Lunchables iban a ser para adultos estresados. En los 80, la venta de mortadela caía en picado. Oscar Mayer quiso crear un almuerzo rápido para trabajadores. Al hacer las pruebas, se dieron cuenta de que a los niños les flipaba montar su propio sándwich y cambiaron por completo su público objetivo.
  • Los Twinkies nacieron por unos moldes vacíos. En 1930, una panificadora tenía los moldes de las tartas de fresa muertos de risa casi todo el año. Para darles uso, inventaron este pastelillo relleno de crema de plátano. Twinkies Con la escasez de frutas en la Segunda Guerra Mundial, pasaron a usar vainilla y arrasaron.
  • Los M&Ms eran raciones de combate. Inspirados en la Guerra Civil Española, donde se vio a los soldados comer gotas de chocolate recubiertas de azúcar duro para que no se derritieran, fueron creados exclusivamente para los militares estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial. ¡De las trincheras al cine!
  • El helado de hielo fue un descuido infantil. En 1905, un niño de 11 años llamado Frank Epperson dejó olvidada en el porche su bebida gaseosa con un palillo de madera dentro. Se congeló, lo llamó «Epsicle» y de mayor lo patentó. Polos de hielo
  • La Nutella nos salvó de la escasez. En la Italia de posguerra apenas había cacao. A Pietro Ferrero se le ocurrió estirar lo poco que tenía mezclándolo con avellanas locales. Al principio era un bloque sólido, pero años después se convirtió en la famosa crema untable.

Marketing, mentiras y mucha azúcar en las bebidas

  • El postureo absoluto del vodka Grey Goose. Sidney Frank, un empresario de casi 80 años, decidió en 1997 inventarse la categoría de «vodka premium». Vodka Grey Goose Eligió fabricarlo en Francia porque sonaba a lujo, hizo una botella alta y le dobló el precio. La gente picó el anzuelo y se convirtió en bebida de ricos.
  • OK Soda, la bebida más cringe de Coca-Cola. En 1993, intentaron enamorar a la cínica Generación X con latas minimalistas y una publicidad súper deprimente y autoconsciente. El diseño fue de culto, pero a nadie le gustaba el sabor. Fracaso total en dos años.
  • El Orange Crush hacía honor a su nombre. Lanzado en 1911, su nombre venía literalmente de machacar (crush) cáscaras de naranja reales para extraer sus aceites. Décadas después, dejaron lo artesanal y pasaron a usar simples siropes químicos.
  • Crystal Pepsi no fue un fracaso instantáneo. A principios de los 90, Pepsi quiso sacar un refresco transparente y sin cafeína. El científico al mando tuvo que adivinar la receta y avisó de que en botella transparente se estropearía con la luz. Se vendieron millones de dólares por pura novedad, pero como sabía raro tras darle el sol, la retiraron.

Clásicos de la despensa que esconden sorpresas

  • Los Corn Flakes se crearon para evitar la lujuria.

    «El Dr. John Harvey Kellogg creía firmemente que los alimentos sabrosos o picantes despertaban impulsos sexuales insanos en sus pacientes.»

    Así que a finales del siglo XIX creó estos cereales deliberadamente sosos. Corn Flakes Su hermano vio el negocio, le echó azúcar y los vendió a las masas.

  • Heinz salvó al kétchup de ser un peligro tóxico. Antes de 1876, el «ketchup» era una salsa aguada que a menudo se pudría. Heinz lo hizo espeso usando tomates muy maduros, vinagre y azúcar para conservarlo, y lo metió en botellas de cristal transparente para que la gente viera que estaba fresco. Kétchup Heinz
  • El Spam se inventó para no tirar las sobras. Durante la Gran Depresión, a la marca Hormel se le ocurrió enlatar la parte menos deseable del cerdo (la paleta). La Segunda Guerra Mundial lo hizo mítico porque aguantaba de todo sin nevera.
  • El mítico sazonador Old Bay era gratis en la pescadería. Un inmigrante judío-alemán lo creó en Baltimore para aderezar cangrejos. Las pescaderías recomendaban y regalaban este polvo a las amas de casa. Sazonador Old Bay Fue tan adictivo que la gente empezó a volver solo por las especias.
  • Swanson no inventó las bandejas de cena, pero fue más listo. Las comidas congeladas ya existían para los militares y las aerolíneas. Swanson simplemente las metió en una bandeja de aluminio con compartimentos y las bautizó como «Cenas de TV», justo cuando comer frente a la caja tonta era el último grito.
  • El pollo a la naranja es pura invención hawaiana. Aunque te lo vendan en los restaurantes asiáticos, el chef Andy Kao lo inventó en 1987 para Panda Express en Hawái. Es un plato pensado única y exclusivamente para los paladares americanos amantes del dulce y lo frito.
  • La calabaza Butternut es un invento del hombre. No lleva aquí desde la prehistoria. Fue creada en los años 40 cruzando varias especies para conseguir una hortaliza con forma regular y sabor más dulce que se conservara de maravilla en la despensa.

Así que ya sabes, la próxima vez que te prepares un buen sándwich o abras una bolsa de patatas, recuerda que muy probablemente te estés comiendo el resultado de un accidente, una estratagema militar o la brillante idea de un fontanero aburrido. ¡Buen provecho!