
Internet es un lugar maravilloso y, al mismo tiempo, un vertedero inagotable de situaciones que desafían por completo a la lógica humana. Hoy hemos buceado en las profundidades de la red para rescatar aquellas joyas fotográficas que, por más que las mires, no dejan de ser absurdamente divertidas. Así que ponte cómodo, porque estas imágenes van a poner a prueba tu capacidad para no reírte en voz alta en público.
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1. El drama lechero

¿Quién no ha tenido un compañero de piso obsesionado con que no le roben la comida? En este caso, la paranoia llega a tal nivel que el dueño de esta leche ha marcado minuciosamente los niveles con rotulador. Lo mejor de todo es la genial respuesta de su compañero: añadir más leche cada día en secreto para volverle completamente loco. ¡Brillante!
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2. Rutinas de ejercicio extremas

Cuando le preguntas a Google por los mejores ejercicios para el abdomen, esperas respuestas como planchas o los clásicos abdominales. Sin embargo, el buscador a veces es demasiado sincero y, entre las opciones, te sugiere directamente la «Muerte». Hay días en los que, sinceramente, parece la opción más razonable al pisar el gimnasio el primer día.
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3. Una enfermedad muy específica

Trabajar en el servicio de urgencias debe ser una auténtica montaña rusa de emociones. Y si no, que se lo digan al médico que tuvo que leer este motivo de consulta en el triaje:
«Posiblemente haya ingerido un lagarto»
. Las preguntas sobre cómo se llega a esa situación son muchas, pero las respuestas probablemente sean aún más aterradoras.
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4. Inspiración para tu próximo tatuaje

Los tatuajes en los nudillos suelen estar reservados para palabras intensas como «LOVE» o «HATE». Pero, ¿qué pasa si la vida te ha premiado con 11 dedos y padeces de gota? Pues que el destino te está pidiendo a gritos que te tatúes «I HAVE GOUT» (Tengo gota). Una oportunidad de oro que este usuario no podía desaprovechar bajo ningún concepto.
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5. El primer día como piloto

La aviación no es para todo el mundo, especialmente cuando descubres cómo se llama la cabina de mando en inglés (cockpit). La cara de asombro de este supuesto aprendiz de piloto al enterarse de que tiene que entrar literalmente al «foso de los gallos» (por traducirlo de una forma fina y elegante) no tiene precio.
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6. Nombres sublimes para robots aspiradores

La tecnología inteligente nos permite personalizar nuestros electrodomésticos, y alguien decidió que su robot aspirador se llamaría «Zorra del suelo» (Floor Slut). Recibir una notificación en tu teléfono móvil diciendo «Floor Slut requiere tu atención, se ha quedado atascada cerca de un precipicio» representa, sin lugar a dudas, el pico máximo de la comedia moderna de nuestro siglo.
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7. Silencio, el pan está durmiendo

Hay gente que ve formas y caras en las nubes, y luego están los que ven a un dulce e inocente bizcocho de limón y frambuesa durmiendo plácidamente en la vitrina. Con esa carita sonriente dibujada sin querer por el glaseado derretido, sería un auténtico crimen cortarlo en rebanadas. ¡Que alguien le ponga una mantita por favor!
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8. La mejor forma de medir un sofá de segunda mano

¿Quién necesita una vulgar cinta métrica cuando puedes usar el sistema de medida universal humano? Para vender este sofá en redes sociales, el dueño decidió adjuntar una foto de sí mismo tumbado boca abajo en modo tabla para demostrar sus proporciones reales. Las dimensiones exactas son desconocidas, pero oye, al menos sabemos que cabe un adulto deprimido de tamaño estándar.
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9. Instrucciones muy cuestionables en público

El inglés es un idioma muy traicionero, sobre todo cuando los espacios entre palabras juegan malas pasadas visuales. En una tienda de envíos, la intención era avisar amablemente de que el bolígrafo de la pantalla táctil estaba roto: «PEN IS BROKEN USE FINGER». Pero si lo lees rápido, el resultado visual es «PENIS BROKEN USE FINGER» (Pene roto, usa el dedo). Extremadamente difícil mantener la compostura mientras haces la cola.
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10. Compras históricas en el supermercado

Como bien señala un lúcido tuitero, comprar harina hoy en día te hace sentir irremediablemente como un campesino del siglo XVIII.
«Comprar harina se siente tan anticuado. Como si fuera uno de los bienes originales»
. Y la verdad es que no le falta ninguna razón: salir por las puertas del supermercado cargando tu saco de polvo blanco casi te obliga moralmente a construir un molino de viento al llegar a casa.
Si alguna de estas situaciones surrealistas te ha sacado al menos una sonrisa en el día de hoy, recuerda: el mundo está completamente loco, pero al menos podemos reírnos de ello. ¡No dudes en compartir este artículo con ese amigo que siempre te manda memes absurdos de madrugada!
