
Desde que tenemos uso de razón, la sociedad nos bombardea con reglas invisibles que se supone que debemos acatar sin rechistar. Algunas son lógicas, como no masticar con la boca abierta o no ir empujando a la gente por la calle. Pero, seamos sinceros, hay otras tantas normas sociales que son un auténtico sinsentido.
Recientemente, un usuario de Reddit decidió abrir la caja de Pandora lanzando una pregunta sencilla: «¿Qué norma social has decidido dejar de cumplir para siempre?». Las respuestas no se hicieron esperar, revelando que muchos ya han comenzado una pequeña revolución personal para mandar el postureo a paseo. ¡Y la verdad es que dan mucha envidia!
La tiranía del día a día y las rutinas absurdas
- El mito de las tres comidas al día: ¿Por qué hay que desayunar tostadas y cenar ligero a unas horas concretas? Varios usuarios lo tienen claro: ahora comen cuando tienen hambre, y punto. Como dice uno de ellos: «Amo desayunar un burrito de frijoles con queso. Es la mejor manera de empezar el día».
- La obligación de madrugar: «Mi ritmo circadiano es el de un ave nocturna y casi me pongo enfermo intentando luchar contra él. ¡La tiranía de los madrugadores debe ser detenida!». Y es que no todo el mundo rinde a las siete de la mañana.
- Decir «Jesús» cuando alguien estornuda: Piénsalo bien. ¿Por qué demonios necesitamos reconocer públicamente que alguien ha expulsado aire por la nariz? Muchos han dejado de hacerlo sencillamente porque no aporta nada a la conversación.
Comodidad por encima del «qué dirán»
La presión estética y las expectativas sobre cómo debemos presentarnos al mundo son otra fuente inagotable de hartazgo. Aquí la gente también ha dicho «basta».
- La guerra contra la plancha: «No doblo ni plancho mi ropa. Pongo mis camisas en perchas y eso es suficiente. Que le den a la plancha». Un aplauso para este genio, por favor. Ah, y ni hablemos de doblar sábanas bajeras ajustables, esa tortura medieval.
- Adiós al maquillaje y al sujetador: Muchas mujeres han confesado que han dejado de maquillarse a diario o de usar sujetador. Al principio la gente les preguntaba si estaban enfermas (el clásico comentario inoportuno), pero aseguran que ahora ahorran tiempo, dinero y ganan en comodidad extrema.
- Hombres sentados en el inodoro: Un usuario confiesa: «Soy muy hombre y me siento a mear. ¿Por qué? Porque estoy de pie todo el p*** día y ese es mi momento de relax». ¡Amén!

El placer de la soledad y la desconexión
En un mundo hiperconectado, atreverse a no estar disponible parece un deporte de riesgo, pero los rebeldes de internet nos enseñan que es posible sobrevivir (y vivir muchísimo mejor).
Disfrutar de tu propia compañía
«Me encanta ir al cine a solas. No hay discusiones sobre qué película ver, a qué hora, o dónde sentarnos. Solo yo en una habitación oscura disfrutando del momento sin tener que interactuar con nadie».
Hacer planes en solitario, como ir a un restaurante o tomar un café, se ha convertido en un lujo liberador. Además, la gente ha dejado de esconderse detrás de la pantalla del móvil en las salas de espera para evitar el contacto visual. «Me siento a mirar la pared o simplemente observo. Puede parecer raro, pero es refrescante no depender del teléfono», comenta un usuario.

Tus urgencias no son mis urgencias
Por último, el gran ganador de la paz mental: ignorar mensajes. Se acabó eso de responder al instante a los grupos de WhatsApp o, peor aún, a correos de trabajo fuera del horario laboral. «Si he fichado la salida, no me vas a poder contactar para nada del trabajo. No me importa tu problema, puede esperar a las 9 de la mañana del día siguiente».
Queda claro que romper estas pequeñas normas no hace daño a nadie y, a cambio, nos regala un bien incalculable: la tranquilidad. Y tú, ¿qué regla social absurda vas a mandar al cuerno hoy?
