
De los creadores de los peores dueños del mundo, llega el «Pensilvania Man»
Parece el comienzo del clásico chiste de «un hombre entra a un bar…», pero esta vez la realidad ha superado con creces a la ficción. El estado de Pensilvania nos ha regalado uno de los titulares más extravagantes y surrealistas de los últimos tiempos, demostrando que las anécdotas de barra pueden alcanzar niveles insospechados de locura.
Un cliente emplumado y con gustos muy particulares
La escena es digna de una comedia absurda: un individuo decidió que el mejor acompañante para su visita a un bar local no era un amigo, ni su pareja, sino su periquito herido. Hasta aquí, podríamos pensar que se trata de un rescate compasivo y que el hombre simplemente no quería dejar al animalito solo en casa. Sin embargo, la situación dio un giro completamente delirante cuando el sujeto decidió compartir detalles sobre el estilo de vida de su pequeña mascota.
Sin ningún tipo de filtro ni vergüenza, el hombre aseguró a los presentes que el ave tiene unos hábitos de consumo que envidiaría cualquier estrella de rock de los años setenta. Según sus propias palabras, el periquito consume marihuana y cerveza a diario.
«El periquito consume marihuana y cerveza a diario.»
¿El pájaro más fiestero del mundo?
Esta insólita declaración ha dejado a más de uno rascándose la cabeza. Nos surgen demasiadas preguntas que, por el bien de la cordura, quizás sea mejor no responder:
- ¿Prefiere el periquito una cerveza artesanal o se conforma con la clásica rubia de barril?
- ¿Cómo gestiona un ave de escasos gramos semejante ingesta de sustancias?
- Y lo más importante… ¿Tendrá algo que ver esta dieta de estrella del rock con el hecho de que el pobre animal estuviera herido?
Un recordatorio de que la realidad siempre sorprende
Aunque la historia tiene tintes cómicos innegables por lo surrealista de la afirmación, no deja de ser una anécdota que nos recuerda lo verdaderamente impredecibles que pueden ser las personas. Desde luego, la próxima vez que alguien pida un cuenco de cacahuetes en la barra, el camarero de este local de Pensilvania seguramente se lo pensará dos veces antes de preguntar si es para el cliente o para su acompañante emplumado.
Solo esperamos que el pequeño periquito haya recibido la atención veterinaria adecuada y logre dejar atrás sus supuestos días de excesos y juergas de bar.
