Tinder y Zoom te pedirán escanear tu iris para demostrar que no eres un robot

Tinder y Zoom te pedirán escanear tu iris para demostrar que no eres un robot
Tinder y Zoom planean integrar la tecnología de escaneo de iris de la empresa World para certificar que somos reales y combatir estafas de inteligencia artificial. Sin embargo, el oscuro historial de privacidad de la compañía plantea serias dudas sobre entregar nuestra biometría.
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De buscar el amor a ceder tu biometría

Si pensabas que ligar por internet no podía volverse más distópico, prepárate. La frontera entre encontrar a tu media naranja y protagonizar un episodio de Black Mirror acaba de difuminarse por completo. Tinder y Zoom han decidido que la mejor manera de demostrar que eres de carne y hueso es… exacto, escaneando tus globos oculares.

Todo esto es obra de World (antes conocida como Worldcoin), el proyecto impulsado por Sam Altman que utiliza un dispositivo esférico llamado Orb para leer los intrincados patrones de tu iris. El objetivo es crear una «prueba de humanidad» infalible; una credencial digital que te identifique como una persona real en un internet que empieza a estar plagado de cuentas automatizadas e inteligencias artificiales suplantadoras.

Dispositivo Orb de World para escaneo de iris

Tinder: Escanea tu ojo y multiplica tus ‘matches’

En el despiadado mundo de las citas online, los bots y los estafadores son el pan de cada día, y la IA no hace más que volverlos más convincentes. Para ponerle freno, Tinder está integrando esta tecnología biométrica en Estados Unidos. Si decides mirar fijamente a la esfera plateada del Orb, la aplicación de citas te recompensará con una preciada insignia de «humano verificado».

  • Adiós a los engaños: La insignia avisa a tus posibles citas de que no eres un simple algoritmo intentando sacarles los cuartos.
  • Premio por tu retina: Para endulzar el trago de ceder tus datos biométricos, Tinder regala cinco Boosts gratuitos (una función de pago que dispara la visibilidad de tu perfil) a quienes pasen por el aro.

Zoom se blinda contra los ‘deepfakes’ millonarios

Pero la cosa no se queda solo en el romance. Zoom también se suma a la fiesta del escaneo ocular para evitar que la inteligencia artificial cause verdaderos estragos en el entorno corporativo. Y es que los algoritmos generativos ya están dando golpes maestros que ríete tú de Ocean’s Eleven.

«En 2024, un trabajador financiero en Hong Kong transfirió la friolera de 25 millones de dólares a un grupo de criminales tras asistir a una videollamada poblada enteramente por deepfakes de sus compañeros.»

Para evitar que un clon digital de tu jefe te pida transferencias a cuentas extrañas, Zoom integrará el sistema Deep Face. Este mecanismo cruza tres datos clave: la imagen original capturada por el Orb, un selfie en tiempo real desde tu dispositivo y el vídeo en directo de la reunión. Solo si las tres coinciden, te ganarás la etiqueta de humano verificado.

Patrones del iris del ojo humano

El turbio historial de recopilar nuestros ojos

Aunque la idea de acabar con el contenido sintético suena a las mil maravillas, entregarle la lectura de nuestra vista a una empresa privada requiere mucha fe. Y es que el historial de World viene con las maletas muy cargadas. En sus inicios, atraían a los usuarios ofreciendo su propia criptomoneda, el WLD, a cambio del escaneo de iris. La moneda salió a bolsa a 7,50 dólares, pero hoy se arrastra penosamente por los 25 centavos.

Pero las polémicas de la compañía van mucho más allá de lo económico:

  • Una investigación del MIT Technology Review destapó prácticas engañosas y abusivas para recolectar datos biométricos, apuntando especialmente a comunidades vulnerables en países en vías de desarrollo.
  • Varios gobiernos han contraatacado; por ejemplo, Kenia suspendió las operaciones de la compañía tras saltar las alarmas sobre su seguridad y privacidad.
  • La Unión Europea no se ha quedado atrás. En Baviera detectaron claras violaciones del RGPD, ordenando a la fundación borrar los códigos de iris recopilados y obligándoles a ofrecer a los usuarios un botón real y efectivo para la eliminación de sus datos.

Pese a las prohibiciones, las investigaciones policiales y las feroces críticas, la empresa saca pecho asegurando que casi 18 millones de personas en 160 países ya se han registrado como humanos. Queda claro que en la inminente era de la IA, demostrar que respiramos nos va a costar, literalmente, un ojo de la cara.