Milón de Crotona cargó un ternero cada día hasta que fue toro

El gimnasio moderno lo tiene por padre de la sobrecarga progresiva. Los textos antiguos cuentan otra cosa, y su final no lo firmaría ningún entrenador…

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El gimnasio moderno lo tiene por padre de la sobrecarga progresiva. Los textos antiguos cuentan otra cosa, y su final no lo firmaría ningún entrenador…

Un becerro recién nacido pesa poco. Te lo echas al hombro, das una vuelta y lo sueltas. Al día siguiente vuelves y pesa unos gramos más. Repite cuatro años y lo que llevas encima ya no es un becerro: es un toro.

Milón de Crotona, luchador griego del siglo VI a.C., arrastra desde hace siglos esa etiqueta: el hombre que se hizo el más fuerte del mundo levantando cada día el mismo animal. La anécdota sí viene de la Antigüedad. La moraleja de gimnasio que hoy la acompaña, no.

¿De dónde sale la historia del ternero?

De una sola frase, escrita en latín y a siglos de distancia de Crotona. La recoge Quintiliano, profesor de retórica en la Roma imperial, en su manual Institutio Oratoria:

«Milón llevaba un toro al que, siendo ternero, se había acostumbrado a llevar.»

Y ahí acaba. Quintiliano no hace biografía ni deporte: usa a Milón como ejemplo de chria, uno de esos ejercicios de clase con los que los chavales romanos aprendían a desarrollar un argumento. Puesta por escrito, la historia ya era un lugar común de aula.

Grabado antiguo en el que un atleta desnudo sujeta por la pata trasera a un buey que tira hacia delante
Milón somete a un buey en un grabado de 1799 conservado en el Rijksmuseum. Imagen: Rijksmuseum / Wikimedia Commons (CC0).

¿Qué contaban de verdad las fuentes antiguas?

El palmarés, sobre todo. Pausanias, el viajero que en el siglo II d.C. recorrió la Grecia de los santuarios raros y el oráculo de Trofonio, le atribuye seis victorias olímpicas en lucha, una de ellas en categoría de niños. Y anota sus exhibiciones: sostenía una granada sin que nadie pudiera arrebatársela y sin reventarla, o se plantaba sobre un disco untado de aceite y dejaba que intentaran empujarlo.

Del apetito se ocupó Ateneo, que citando a Teodoro de Hierápolis cuenta que Milón cargó un toro de cuatro años por el estadio de Olimpia, lo mató y se lo comió entero en un día. Del ternero diario, ni una palabra.

¿Inventó Milón la sobrecarga progresiva?

No, pero el invento acabó llevando su nombre. En 1902, Alan Calvert patentó en Filadelfia una barra de discos regulables y bautizó su empresa Milo Bar-Bell Company en honor al luchador. De ahí sale buena parte de la cultura moderna del hierro, esa que todavía asoma en pesas con forma de estatua clásica.

El principio, formulado como tal, es de anteayer: lo desarrolló el médico militar estadounidense Thomas DeLorme rehabilitando soldados en el Gardiner General Hospital de Chicago desde 1944, y en 1948 fijó con Arthur Watkins el término «ejercicio de resistencia progresiva». Milón no inventó el método; el método lo adoptó a él de mascota. No sería la primera vez que damos por antiguo algo montado después: al Príncipe de los Lirios de Cnosos lo armaron con tres fragmentos sueltos.

¿Cómo murió Milón de Crotona?

Con el mismo exceso de confianza. Estrabón, unos cinco siglos después de los hechos, y Pausanias, siglo y medio más tarde todavía, cuentan que Milón se topó con un tronco entreabierto con cuñas y quiso rematar el trabajo con las manos. Las cuñas saltaron, la madera se cerró de golpe y lo dejó atrapado. Estrabón dice que acabó siendo pasto de las fieras; Pausanias precisa que fueron lobos.

Pintura de Milón de Crotona con la mano atrapada en un tronco mientras un león se abalanza sobre él
Meynier pintó su final con un león en 1795; Pausanias hablaba de lobos. Imagen: Charles Meynier / Wikimedia Commons (dominio público).

Ambos escriben tan tarde que la escena suena más a fábula moral que a crónica: Pausanias hasta señala la soberbia como causa. Pero como final para el patrón no oficial del gimnasio, cuesta mejorarlo.

Vía Amusing Planet; textos antiguos en Quintiliano, Pausanias VI, Estrabón VI y Ateneo X; sobre Alan Calvert y DeLorme.