Roban el Tesoro de Villena y se dejan el hierro del espacio

Se llevaron casi diez kilos de oro de la Edad del Bronce en cuatro minutos, pero abandonaron el aro que la ciencia más valora de todo el conjunto…

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Se llevaron casi diez kilos de oro de la Edad del Bronce en cuatro minutos, pero abandonaron el aro que la ciencia más valora de todo el conjunto…

La madrugada del 27 de agosto de 2026, varios ladrones entraron en el Museo de Villena (Alicante) y vaciaron la vitrina del Tesoro de Villena, uno de los mayores conjuntos de orfebrería de la Edad del Bronce hallados en Europa. Se dejaron un aro de hierro apagado y sin brillo: precisamente la pieza que los arqueólogos consideran más excepcional del conjunto, porque está fabricada con hierro procedente de un meteorito.

Es lo que ocurre cuando el valor de un museo se mide en gramos de oro. Los asaltantes cargaron con el metal que brillaba y dejaron atrás el que había caído del cielo.

Se llevaron el oro que brillaba y dejaron encima del expositor el hierro caído del cielo.

¿Qué se llevaron y qué quedó en la vitrina?

Según la reconstrucción publicada por varios medios españoles, los asaltantes accedieron por un lateral del edificio y actuaron con una rapidez notable: apenas cuatro minutos dentro. Además del tesoro, se llevaron tres de las cuatro coronas de la Virgen y el Niño que custodiaba el centro.

El alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, detalló que en la sala solo quedaron tres vasijas de plata, un brazalete y parte de los adornos del bastón. La cuarta corona, la del Niño, se salvó porque al parecer se les cayó durante la huida. Y ese brazalete olvidado es el de hierro meteorítico.

Fotografía en blanco y negro del Tesoro de Villena completo, con cuencos, vasijas y decenas de aros extendidos
El conjunto completo, fotografiado hacia 1963. Foto: Enrique Íñiguez Medina, CC BY-SA 3.0.

¿Por qué ese aro de hierro vale más que el oro?

El Tesoro de Villena reúne una sesentena de objetos de oro, plata, hierro y ámbar, con un peso total cercano a los diez kilos, unos nueve de ellos de oro. Entre tanto brillo hay solo dos piezas de hierro, y ahí está la rareza: un análisis publicado en la revista Trabajos de Prehistoria, del CSIC, concluyó que ambas están hechas con hierro meteorítico.

El detalle que remata la ironía es que de esas dos piezas los ladrones sí se llevaron una: la semiesfera, recubierta con una lámina de oro y, por tanto, reluciente. El brazalete, desnudo y oscuro, no les llamó la atención. Es el mismo despiste de quien usó durante décadas una roca del espacio para sujetar una puerta.

¿Cómo llega un meteorito a un taller de la Edad del Bronce?

En el Bronce final, en la península ibérica todavía no se producía hierro. El único disponible era el que llegaba ya en forma metálica dentro de un meteorito, y trabajarlo resultaba extraordinario. Por eso el estudio considera estas dos piezas las primeras de hierro meteorítico documentadas en la península ibérica; entre sus firmantes está Ignacio Montero-Ruiz, investigador del Instituto de Historia del CSIC.

Que aparecieran guardadas junto a cuencos y brazaletes de oro macizo sugiere que quienes reunieron el tesoro les concedían un valor comparable. No todos los meteoritos de hierro acaban en una vitrina: la mayoría se queda donde cae.

El tesoro lo encontró el arqueólogo José María Soler en diciembre de 1963, y desde entonces era la joya del museo de la ciudad. Seis décadas después, alguien decidió que la parte interesante era el peso en oro. Otros tesoros aparecen por casualidad cavando una zanja; este desapareció en cuatro minutos, y lo más raro que contenía sigue en la vitrina, esperando.

Vía ScienceAlert, elDiario.es, El Correo Gallego y Muy Interesante.

Foto de portada: © Ángel M. Felicísimo, CC BY 2.0.