Un tráiler se tumba de lado y deja un cruce entero cubierto de marisco durante ocho horas. Y el sitio del vuelco no podía ser más irónico…
El domingo 16 de agosto, un tráiler cargado de calamar crudo se tumbó de lado en un cruce de Narragansett, un pueblo costero del estado de Rhode Island (Estados Unidos), y dejó el asfalto cubierto de marisco. El cruce estuvo cortado casi ocho horas y días después la policía local bautizó el desastre en Facebook como «the Squidpocalypse of ’26».
Y ahora la parte que lo convierte en poesía: de todos los cruces del planeta, le tocó justo al del pueblo que vive del calamar, en el único estado de Estados Unidos que tiene el calamar como aperitivo oficial.
¿Qué pasó exactamente en el cruce de Narragansett?
La policía recibió el aviso a las 9:27 de la mañana. El camión trazaba el giro hacia Point Judith Road, en su cruce con Galilee Escape Road, camino de una planta de procesado a las afueras. A mitad de curva, el remolque se desenganchó de la cabeza tractora, se tumbó de lado y bloqueó todos los carriles.
¿Cuánto calamar acabó ahí? Varios medios estadounidenses hablan de 40.000 libras, unas 18 toneladas, pero ni la policía ni la agencia AP dieron nunca un peso: solo que el remolque iba a plena carga y que en el asfalto quedó una «parte sustancial» de la mercancía.
Ni el conductor ni su acompañante resultaron heridos, y no hubo más vehículos implicados. Para limpiarlo hicieron falta minicargadoras rascando el pavimento, un volquete, los bomberos y la agencia de carreteras del estado, que acabó echando arena. El cruce no reabrió hasta pasadas las cinco. La policía estatal abrió una investigación; la de Narragansett dijo a AP que no había emitido ninguna denuncia.
¿Por qué el sitio del vuelco no podía ser más irónico?
Narragansett no es un pueblo cualquiera para esto. A poco más de un kilómetro del cruce está el puerto de Galilee, en Point Judith, uno de los grandes puntos de desembarco y procesado de calamar de la costa este estadounidense.
Tanto es así que en junio de 2014 Rhode Island nombró al calamari su aperitivo oficial, y sigue siendo el único estado del país que tiene uno. El entonces gobernador, Lincoln Chafee, firmó la ley en los muelles de Galilee, a un paseo de donde ahora se ha desparramado la mercancía.
¿A qué huele una carretera con toneladas de calamar al sol de agosto?
A agosto, precisamente. El capitán Ryan Prest, de la policía de Narragansett, reconoció que aquello empezó a oler mal tras unas horas expuesto al sol.
«El calamar tiene un olor característico»
Lo dijo Richard Stevens, vecino y pescador de la zona, que usa calamar como cebo y está más que acostumbrado. Aun así, admitió que la cosa se pone muy fea cuando el bicho se queda tirado en la carretera. Las gaviotas, en cambio, debieron de tener el día de su vida.
La cervecera Narragansett contó que había convocado una «reunión de emergencia» de sus expertos más veteranos en marisco y en cerveza para concluir que, cuando pasan estas cosas, lo único sensato es abrirse una birra. Y avisó de que, de momento, «no acepta entregas de calamar».
Por aquí ya han volcado camiones que soltaron millones de abejas furiosas y otros que dejaron sueltos a un centenar de macacos; en Rhode Island ya pararon el tráfico un burro y una cabra. Pero este vuelco tiene un mérito único: es el que se podía rebozar.
Vía Associated Press, NBC 10 WJAR, ABC News, Fortune, Boston.com, StateSymbolsUSA, The Boston Globe y The Town Dock.




