Hoba, el mayor meteorito de la Tierra que no dejó cráter

Cayó en Namibia hace 80.000 años, pesa 60 toneladas de hierro y jamás abrió un cráter: la historia del meteorito Hoba y su aterrizaje imposible…

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Cayó en Namibia hace 80.000 años, pesa 60 toneladas de hierro y jamás abrió un cráter: la historia del meteorito Hoba y su aterrizaje imposible…

En una granja del norte de Namibia descansa una losa de hierro del tamaño de una mesa de comedor que lleva ahí unos 80.000 años. Es el meteorito Hoba, el mayor jamás encontrado en la Tierra, y esconde una rareza que sigue dando quebraderos de cabeza a los científicos: cayó del cielo sin dejar cráter.

Nadie lo trajo hasta aquí. Cayó, se quedó, y ahí sigue. Lo descubrió por casualidad en 1920 un granjero que araba su campo con bueyes: el arado chocó contra algo durísimo enterrado a poca profundidad. Ese «algo» resultó ser un bloque metálico venido del espacio.

¿Por qué el mayor meteorito de la Tierra no dejó cráter?

Esta es la parte rara. Una roca de estas dimensiones debería haber abierto un buen agujero, y sin embargo Hoba apareció prácticamente posado sobre el terreno. La explicación que manejan los expertos es una mezcla de suerte y física.

Su forma es la de una losa plana, no la de una bola, y todo apunta a que entró en la atmósfera con un ángulo muy rasante. Esa superficie ancha actuó como un freno gigantesco, algo así como una plancha que cae de canto en una piscina. El aire lo ralentizó tanto que llegó al suelo a una fracción de la velocidad a la que suelen impactar los meteoritos. Hubo aterrizaje, no estrellón.

Hoba no se estrelló contra la Tierra: más bien la rozó y se quedó.

¿Cuánto pesa y de qué está hecho?

Hoba es una mole de unas 60 toneladas, el mayor trozo de hierro natural que se conoce en la superficie del planeta. Mide 2,7 metros por 2,7 y ronda el metro de alto. Y pesaba aún más cuando cayó: la erosión, los estudios científicos y los cazadores de souvenirs le han ido arrancando pedazos durante un siglo.

Por dentro es casi metal puro: en torno a un 84% de hierro y un 16% de níquel, con trazas de cobalto. Esa mezcla lo clasifica como una ataxita, un tipo raro de meteorito rico en níquel que probablemente procede del núcleo de un pequeño planeta destruido en los primeros tiempos del Sistema Solar. Un pedazo del corazón de un mundo que ya no existe.

¿Se puede visitar el meteorito Hoba?

Sí, y es una de las estrellas turísticas de Namibia. En 1955 lo declararon monumento nacional para frenar el vandalismo y el saqueo de fragmentos, y en 1987 su dueño donó la roca y el terreno al Estado. Cada año lo visitan miles de personas que se hacen la foto sobre la losa.

Lo mejor: nunca ha hecho falta ponerlo en un museo. Con 60 toneladas encima, moverlo es sencillamente imposible, así que sigue exactamente en el mismo punto donde tocó tierra hace 80.000 años. Si te fascinan las visitas del cosmos, échale un ojo también a el asteroide que rozó la Tierra como no lo hacía desde 1600 y a estos datos alucinantes sobre el espacio.

La próxima vez que alguien diga que en su jardín no pasa nada, acuérdate del granjero namibio que se topó con el mayor meteorito del mundo mientras araba su campo.

Vía Neatorama y Wikipedia.