Desde 2011, Japón vende más pañales para adultos que para bebés. Ahora dos municipios los recogen usados y Unicharm los trata con ozono para hacer otros…
Imagina que el problema de basura de tu país no lo causan los bebés, sino sus abuelos. Eso le pasa a Japón, donde desde 2011 se venden más pañales para adultos que para bebés. Y su respuesta es de lo más japonesa: probar a lavarlos y volver a fabricarlos.
Unicharm, uno de los principales fabricantes de pañales de Japón, tiene en marcha un proyecto piloto que recicla pañales usados para convertir su pulpa en pañales nuevos, con la basura que recogen dos municipios de la prefectura de Kagoshima, en el sur del país: la ciudad de Shibushi y la localidad de Osaki. La empresa presenta su proyecto, llamado RefF, como el primero del mundo en cerrar el círculo de pañal a pañal.
¿Por qué Japón tiene un problema con los pañales de adulto?
Por pura demografía. Casi tres de cada diez japoneses tienen más de 65 años, y la natalidad no deja de caer. Según contó a la agencia AFP Takahisa Takahara, presidente de Unicharm, la demanda de pañales infantiles baja mientras cada vez más personas mayores los usan… y, últimamente, también las mascotas.
El pañal es un residuo complicado: mezcla pulpa de madera, plástico y un polímero superabsorbente, y encima llega empapado. Hasta ahora acababa en la basura de toda la vida, y los vertederos no son infinitos.
¿Cómo se recicla un pañal sucio?
El proceso parece sacado de una lavandería industrial con esteroides:
- Los pañales usados se recogen aparte y se trituran.
- Se lavan y se separan sus materiales: pulpa, plástico y polímero superabsorbente.
- La pulpa pasa por un tratamiento con ozono que la esteriliza, la blanquea y le quita el olor.
De ahí salen pañales nuevos, papel higiénico y hasta arena para gatos. Los productos reciclados cuestan alrededor de un 10 % más que los convencionales, así que la parte ecológica todavía tiene que convencer al bolsillo.
¿Cuánto tiempo gana el vertedero de Shibushi?
Shibushi y Osaki llevan décadas tomándose muy en serio la separación de residuos, por pura necesidad: su vertedero se estaba llenando. Gracias a esa política, seguirá abierto unas cuatro décadas más, y ahora le suman los pañales. Kenichi Matsunaga, funcionario de medio ambiente de Shibushi, lo resumió así ante AFP:
«Al final, nuestra máxima prioridad es reducir nuestra basura y alargar la vida del vertedero».
El Gobierno japonés quiere que, para 2030, al menos un centenar de municipios reciclen pañales o se lo estén planteando. No es la primera vez que la basura acaba en un sitio inesperado: en Shanghái ya hay una calle hecha con botellas de leche. Y lo del envejecimiento en Japón da para mucho, como en la ciudad sospechosa de inventarse vecinos para no bajar de población.
Moraleja: en Japón, lo que hoy tira el abuelo puede acabar mañana en el culito del nieto. O en el arenero del gato.
Vía Xataka, Good News Network (con información de AFP), Taipei Times, Unicharm y The Japan Times.
Imagen de portada generada con IA.




