Una joven rusa pidió a ChatGPT que metiera un oso en una foto de su calle para asustar a una amiga. Acabó con cazadores buscando al animal y una multa…
Imagina que le mandas a una amiga una foto de tu calle con un oso pardo paseando tan tranquilo. Os reís, ella se la reenvía a alguien, ese alguien a otro grupo… y de repente hay especialistas en caza buscando al bicho por el pueblo.
Un juzgado de Magdagachi, en la región rusa del Amur, ha multado con 15.000 rublos a una joven que pidió a ChatGPT que añadiera un oso a una foto de su calle para gastarle una broma a una amiga. La imagen corrió por las aplicaciones de mensajería y la policía empezó a recibir avisos de vecinos alarmados.
¿Cómo acabó una foto falsa con cazadores buscando un oso?
Según el servicio de prensa de los tribunales del Amur, todo empezó en septiembre: «En septiembre de 2026, la chica decidió gastarle una broma a una amiga. A través del navegador, pidió a ChatGPT que añadiera un oso a una fotografía de la calle Krasnoarméiskaya hecha por ella misma». Después se la mandó por mensajería.
Lo que pasó después es el clásico efecto bola de nieve: la foto saltó de chat en chat y a la policía empezaron a llegar llamadas de vecinos asustados. El aviso llegó hasta el jefe del distrito, que mandó a especialistas en caza a buscar al animal.
Una vecina contó que, tras ver una imagen tan realista, se pasó el día entero sin atreverse a salir de casa ni a ir a la tienda. Por un oso que solo existía en un móvil.
Hubo avisos a la policía, especialistas en caza movilizados y una vecina sin atreverse a salir de casa en todo el día. El oso solo existía en la pantalla de un móvil.
¿Cuánto le ha costado la broma?
Fue la propia joven quien llamó a la policía para confesar que el animal lo había creado la inteligencia artificial. Se mostró arrepentida y pidió que le devolvieran el iPhone 15 que le habían retirado.
Le abrieron expediente por difundir información falsa (artículo 13.15 del código administrativo ruso), que parte de una multa mínima de 30.000 rublos. El juez tuvo en cuenta las atenuantes, se la dejó a la mitad, 15.000 rublos (unos 178 dólares, según Reuters), y ordenó devolverle el teléfono.
¿Por qué Rusia se toma tan en serio los osos de mentira?
No es el primer caso. A mediados de septiembre, una mujer de Duldurgá, en la región de Transbaikalia, se llevó una multa de 30.000 rublos y se quedó sin su iPhone por difundir en grupos locales otra foto falsa de un oso hecha con IA. La administración del pueblo aclaró que allí no había ningún oso.
El contexto ayuda a entender el pánico: este año los encuentros con osos de verdad preocupan en Rusia, y ahí un plantígrado de mentira no hace ninguna gracia. Aquí hemos contado alguno real, como el oso pardo que se coló en un hotel del Tíbet o el que robó la miel de una biblioteca. Y no es la primera vez que fiarse de la IA acaba en sanción: pregúntale a la cazadora de Alaska que se autodenunció.
Moraleja: si vas a asustar a tu amiga con un oso, avísale antes de que lo reenvíe.
Vía RAPSI, Vedomosti, AmurPolit, Reuters (en The Business Standard) y Fontanka.
Imagen de portada generada con IA.




