Microsoft vuelve a prometer que Windows será el paraíso del PC Gaming

Microsoft vuelve a prometer que Windows será el paraíso del PC Gaming
En 2013, justo tras el lanzamiento de Xbox One y con Windows 8 sin convencer a nadie, Microsoft aseguró que Windows sería el mejor lugar para jugar en PC. Phil Spencer prometió mejoras desde Windows 8.1, una declaración que levantó cejas dado el historial de promesas similares y la escasez de detalles concretos.
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Agárrense, amantes del teclado y el ratón, porque en el lejano 2013, Microsoft nos regaló una de esas declaraciones que ya son un clásico en su repertorio: ¡Windows sería, de nuevo, el mejor lugar para jugar en PC! Y la noticia llegaba justo en un momento… particular.

Imagina la escena: acababa de salir al mercado la flamante Xbox One, la joya de la corona de la división de consolas de Microsoft, y todos los focos estaban puestos en ella. Mientras tanto, Windows 8, el sistema operativo que prometía revolucionar la interfaz pero que a muchos nos dejó rascándonos la cabeza, andaba por ahí, más bien cojeando que triunfando en el ámbito gaming. La comunidad de jugadores de PC se sentía un poco como ese primo al que nadie invitaba a la fiesta principal, con la sensación de que Microsoft tenía el ojo puesto en otra parte.

Pero, ¡eureka! Aquí entra en juego Phil Spencer, por aquel entonces vicepresidente corporativo de Microsoft Studios, que se puso el traje de superhéroe del PC y, a través de Twitter, soltó la bomba: el gaming en PC es «súper importante» y Microsoft está «comprometido a hacer de Windows el mejor lugar para jugar». Y ojo, que el compromiso empezaba, ni más ni menos, que con Windows 8.1. ¡Como si la versión con punto y pico fuera la poción mágica!

Para cualquiera con algo de memoria histórica en el mundo tech, esta declaración sonó a una canción que ya habíamos escuchado un par de veces, y siempre con el mismo final agridulce. ¿Alguien se acuerda de los tiempos de Games for Windows Live? ¿O de las promesas de gaming en Windows Vista, que terminó siendo más bien un pantano para los jugones? Pues eso. No es que Microsoft no lo intentara, es que sus intentos solían acabar en un «ya, si eso, luego lo vemos» o en un «lo hemos intentado, pero el gato se comió los cables».

El artículo original, con un toque de fina ironía, señalaba precisamente esta repetición de patrón. ¿Cómo pensaban conseguirlo? Pues la respuesta era tan vaga como siempre: «asegurándose de trabajar estrechamente con sus socios para garantizar que ofrezcan grandes experiencias». Vamos, que el plan maestro era… ¡tener un plan! Y con la Xbox One recién salida del horno, muchos veían una contradicción clara: ¿el PC «el mejor lugar» mientras el gigante se volcaba en su consola y en un enfoque de «tienda de apps» para Windows que no terminaba de cuajar en el gaming serio?

Así que, entre el lanzamiento de una nueva consola, un sistema operativo que generaba más dudas que certezas y un historial de promesas incumplidas, la declaración de Microsoft se recibió con una mezcla de esperanza y, sobre todo, una buena dosis de escepticismo. Un «ver para creer» en toda regla. Y es que, en el amor entre Microsoft y el PC gaming, los altibajos son más frecuentes que los ciclos de actualizaciones.