
Hay trayectorias profesionales que duran toda una vida, pero pocas se pueden comparar con la de Menna. No es profesora ni directora, pero lleva 70 años formando parte de la comunidad del colegio Oak Grove en Worthing, West Sussex. Y es que Menna es una tortuga.
Su historia en el centro educativo comenzó allá por 1954, cuando el colegio aún se llamaba Fitzalan Howard. Una alumna no podía hacerse cargo de ella en casa y, en un giro de guion digno de una película familiar, el director de la época, Leonard Cripps, decidió adoptarla para el colegio. Como detalle curioso, la bautizó con el nombre de su propia hija: Menna.
Desde entonces, esta tortuga mora (Mediterranean spur-thighed), que se estima que tiene unos 80 años, ha visto pasar a generaciones de estudiantes y ha sido testigo de los cambios de nombre y hasta de ubicación del colegio. Ella, sin embargo, ha permanecido como una constante, un pilar fundamental de la vida escolar. Según el personal, Menna tiene una ‘influencia calmante’ sobre los alumnos y se ha convertido en ‘parte del mobiliario’.
Su rutina anual es tan fija como el calendario escolar. Pasa el invierno hibernando tranquilamente en una caja en el laboratorio de ciencias, y con la llegada del buen tiempo, vuelve a su recinto para disfrute de todos.
Para celebrar sus 70 años como miembro de honor, el colegio le organizó una fiesta por todo lo alto. No faltó detalle: una pancarta de ‘feliz aniversario’ y una tarta espectacular hecha a medida con sus manjares preferidos: diente de león, pepino y tomate. Alumnos de ahora y de antes se reunieron para homenajear a la que, sin duda, es la ‘celebridad absoluta’ del centro. Setenta años después, Menna sigue siendo la reina indiscutible del patio.
