La exdiputada Sinema interrumpe su charla: le exigen 1000 dólares por robarles marihuana

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Imaginen el escenario: una sesión solemne de debate sobre la importancia del bipartidismo en un ambiente tan académico como la Arizona State University (ASU), con la exsenadora Kyrsten Sinema como ponente principal. Sinema, conocida por su estilo camaleónico en Washington, estaba en pleno discurso cuando la realidad decidió superarse a sí misma de la forma más hilarante posible.

De repente, dos individuos que no parecían precisamente aspirantes a políticos, se abrieron paso hasta el estrado. Y no, su pregunta no era sobre la reforma sanitaria o las infraestructuras, sino sobre un asunto mucho más urgente y personal: el supuesto robo de una partida de cannabis que, según ellos, Sinema había perpetrado hacía muchísimos años. La acusación era tan específica como surrealista: la política les había birlado su preciada hierba.

Pero un robo tan grave merece una compensación adecuada, y los dos ‘justicieros del THC’ tenían su precio muy claro: 1000 dólares. Ni más, ni menos. Querían su dinero por el agravio cannábico sufrido décadas atrás, interrumpiendo un debate de alto nivel para saldar cuentas con el pasado ‘fumado’ de la exsenadora.

La seguridad universitaria, posiblemente preguntándose si estaban en un debate político o en el rodaje de una comedia de bajo presupuesto, intervino rápidamente para escoltar a los dos demandantes fuera del recinto. Sinema, por su parte, demostró una calma olímpica. Acostumbrada a los tejemanejes y las sorpresas de la política americana (aunque quizá no a esta clase de acusaciones), se encogió de hombros, hizo un breve apunte sobre el incidente y continuó con su ponencia sobre cómo unir a las facciones políticas. Una prueba de que, incluso cuando se intenta hablar de temas serios, siempre hay alguien dispuesto a recordarte que la vida, y las deudas pendientes, son más extrañas que la ficción.