El club de la lucha versión preescolar: Padres acaban a puñetazos por unas sillas en una graduación

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De la ternura al cuadrilátero

Todos sabemos que los eventos escolares de niños de cinco años suelen estar llenos de bostezos, cámaras grabando y alguna lágrima de emoción. Sin embargo, en la escuela Queens of the Apostles en Toledo, Ohio, decidieron cambiar la típica ceremonia por un evento digno de pressing catch. Lo que empezó como la esperada graduación de preescolar, terminó en una auténtica batalla campal entre los padres por el motivo más absurdo posible: unas simples sillas.

El origen del caos: la guerra por el mejor asiento

Según relató a los medios locales Craig Mays, uno de los padres afectados, todo se desmadró mientras los pequeños estaban en el piso de abajo ensayando. Otra familia decidió aplicar la ley del más fuerte y empezó a apoderarse de sillas extra, creando su propia zona VIP improvisada.

El problema surgió cuando bloquearon por completo la vista de la madre del hijo de Mays. Al intentar mediar y pedir un poco de civismo, se toparon con Jessica Anderson, una mujer que no estaba dispuesta a ceder ni un milímetro de su recién conquistado territorio.

«La chica detrás de mí empezó a soltar palabrotas y a decir locuras. Nos llamaba raros y nos decía que nos metiéramos en nuestros asuntos», explicó Mays.

Un Royal Rumble en toda regla

Lejos de calmarse las aguas, la tensión escaló de cero a cien en cuestión de segundos. Cuando Mays y Anderson empezaron a discutir, la familia de ella no dudó en intervenir en bloque. Y cuando decimos en bloque, hablamos de una alineación completa:

  • Cinco hombres y cinco mujeres de las dos primeras filas se levantaron al unísono.
  • Mays fue atacado a traición: «Solo sé que me dieron un puñetazo por sorpresa», confesó.
  • Una vez en el suelo, fue pateado y pisoteado en la cabeza por varios individuos.

El saldo de la pelea: puntos de sutura y una graduación arruinada

La pareja de Mays intentó ayudarle, pero el resultado fue igual de desastroso. Según los testigos, Anderson y varias mujeres más la agarraron del pelo, la pisotearon y le dieron patadas en la cara. La policía no tardó en intervenir tras la llamada de emergencia del centro escolar.

El balance final de esta vergonzosa escena dejó a una persona hospitalizada con puntos de sutura en la cabeza (tras ser golpeada contra una silla) y a Jessica Anderson arrestada y acusada de agresión grave.

La gran ironía del destino

Para rizar el rizo de este despropósito, resulta que el propio Craig Mays es profesor de preescolar en otro centro. Su frustración no podría ser mayor, resumiendo a la perfección el sentir general:

«Sé lo duro que trabajan esos niños y los profesores, para que nosotros seamos tan egoístas y lo arruinemos todo. Me rompe el corazón. Hoy no pude ver a mi hija graduarse».

Por el momento, la escuela no ha anunciado si los pequeños tendrán una segunda oportunidad para recoger su diploma sin que sus padres acaben en los calabozos.