
Hay formas y formas de quejarse en el trabajo cuando tu jefe se pasa de la raya. Algunas personas recurren a Recursos Humanos, otras organizan parones, y luego están las empleadas de la oficina de Manhattan del Daily Mail, que decidieron llevar sus reivindicaciones a un nivel completamente… escatológico.

Una protesta que deja huella (y mal olor)
Según una sorprendente demanda de 21 páginas presentada en la Corte Suprema del Condado de Nueva York, el ambiente en la redacción del famoso tabloide londinense era tan tóxico que las trabajadoras tomaron medidas drásticas. La periodista especializada en el sector inmobiliario Marianne Garvey, una veterana con experiencia en la CNN y el New York Post, ha destapado una caja de los truenos que huele verdaderamente mal.
Garvey, de 50 años, relata que al poco de ser contratada en febrero de 2025, sus compañeras ya le advirtieron sobre su jefe directo, el editor de la sección de Dinero y Comercio, Daniel Jones. Al parecer, el trato era tan hostil y abusivo que muchas mujeres abandonaban la redacción entre lágrimas. Pero la verdadera sorpresa se la llevó al entrar al baño de señoras.
«Aproximadamente un mes después de llegar, noté que las mujeres defecaban periódicamente en el baño encima de los asientos de los inodoros y untaban caca en las paredes», afirma Garvey en su demanda.
Lejos de ser un acto de vandalismo aleatorio, sus compañeras le explicaron que estas acciones tan grotescas eran una protesta directa contra el maltrato a las mujeres y la absoluta inacción de la empresa ante las constantes quejas por acoso sexual.
El surrealista historial del editor
Según detalla la demanda, el comportamiento de Jones parecía sacado de una máquina del tiempo directa a la época más rancia. Estas son algunas de las «perlas» que Garvey tuvo que aguantar en apenas unas semanas de trabajo:
- Le prohibió usar fotos de agentes inmobiliarios masculinos para ilustrar las noticias porque «nadie quiere ver eso, solo las mujeres atractivas consiguen clics».
- Le exigió incluir casi por obligación imágenes de mujeres en bikini para ilustrar noticias serias de bienes raíces.
- Le envió por Slack fotos de mujeres desnudas de bancos de imágenes, pidiéndole que buscara redactoras y mujeres «más calientes» y «más atractivas» para sus piezas.
- La humilló públicamente, golpeando la mesa con el puño y gritándole repetidamente «¡déjame hablar!» delante de varios testigos.
Por si fuera poco, la demanda alega que Jones era conocido por faltar el respeto a sus subordinadas e incluso por engañar a su mujer a la vista de todos en eventos de la empresa, llegando a circular fotos suyas manoseando a una empleada en la fiesta de Navidad.
¿Qué dice la empresa de todo esto?
Como suele ocurrir en estos casos, cuando Garvey acudió a Recursos Humanos para denunciar la insostenible situación, las cosas no hicieron más que empeorar. Afirma que el editor jefe, Richard Ellis, empezó a escudriñar su trabajo con excusas baratas hasta que, finalmente, la apartó de su sección de manera injustificada. Ahora, Garvey, que sufre de depresión, ansiedad, palpitaciones y estrés postraumático, exige daños y perjuicios por angustia emocional. Se presenta ante el juez como la undécima mujer que sufre acoso y represalias por parte de estos directivos en la redacción neoyorquina.
El Daily Mail, por su parte, ha emitido un comunicado negando categóricamente las acusaciones. Un portavoz ha asegurado que se toman la conducta en el lugar de trabajo «muy en serio» y que disputan firmemente la imagen que la demanda proyecta de la compañía, prometiendo responder a las acusaciones a través del correspondiente proceso legal.
Habrá que ver cómo termina este alucinante pleito en los tribunales, pero lo que está claro es que la expresión de «ambiente laboral de mierda» acaba de cobrar un sentido totalmente literal en las oficinas del conocido tabloide.
