Dos gemelos hackers son despedidos y graban por accidente sus propios delitos en Teams

Dos gemelos hackers son despedidos y graban por accidente sus propios delitos en Teams
Los hermanos Akhter, despedidos por sus antecedentes, decidieron vengarse borrando 96 bases de datos del Gobierno de Estados Unidos. ¿El problema? Olvidaron apagar la grabación de Teams donde los echaron y documentaron toda su fechoría paso a paso. Ahora están en prisión.
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Imagina la situación: te acaban de despedir por videollamada, estás cabreado y decides que la mejor forma de vengarte es borrar los datos de tu empresa. Un plan sin fisuras, ¿verdad? Pues esto es exactamente lo que hicieron Muneeb y Sohaib Akhter, dos hermanos gemelos de 34 años que trabajaban para Opexus, un contratista informático del Gobierno de Estados Unidos. Pero la historia tiene un giro tan surrealista que parece sacado de una comedia mala: se grabaron a sí mismos cometiendo el delito.

El despido y la brillante idea de la venganza

La historia comienza cuando la empresa descubre que nuestros dos protagonistas ya habían pasado unas vacaciones a la sombra por temas de fraude cibernético. Como es lógico, el departamento de Recursos Humanos organizó una reunión de Microsoft Teams para darles la patada. Sohaib, en un alarde de proactividad, le dio al botón de grabar la reunión.

Hasta aquí todo normal. Recursos Humanos les da la mala noticia y, tras menos de tres minutos, abandonan la sala virtual. Lo que nadie esperaba es que los hermanos, que compartían piso en Arlington (Virginia), olvidaran detener la grabación. Durante la siguiente hora, Microsoft Teams documentó en alta definición y con un sonido cristalino cómo estos dos lumbreras planeaban y ejecutaban uno de los ciberataques más absurdos de la historia.

Dos supuestos hackers chocando los cinco frente al ordenador en una sala iluminada con luces de neón

Un plan maestro digno de película (de sobremesa)

Mientras el botón rojo de grabación seguía parpadeando silenciosamente, los hermanos se pusieron manos a la obra. Gracias a la transcripción literal que ha presentado el Gobierno en el juicio (sí, han tenido que transcribir esta joya), sabemos exactamente qué pasó por la cabeza de este dúo dinámico.

  • El borrado masivo: Muneeb se conectó a la VPN de la empresa justo antes del despido para mantener el acceso y empezó a fulminar nada menos que 96 bases de datos del Gobierno estadounidense, incluyendo información de clientes como el Departamento de Educación y Seguridad Nacional (DHS).
  • La idea del chantaje: Sohaib propuso extorsionar a la empresa pidiendo 25.000 dólares cada uno a cambio de no contactar con los clientes para fastidiarles la vida.
  • Consultas a la IA: Por si fuera poco, los pringados pensaron que preguntarle a una Inteligencia Artificial cómo borrar sus huellas iba a salvarles de ir a una prisión federal.

Las mejores frases del atraco virtual

La transcripción de la charla entre los dos hermanos es oro puro y demuestra que el concepto de hacker mastermind a veces está muy sobrevalorado:

SOHAIB: «¿Borramos todas sus bases de datos?»
MUNEEB: «Eh, pueden recuperarlas… con las copias de seguridad, estoy seguro.»
SOHAIB: «¿Copias diarias?»
MUNEEB: «Sip.»

MUNEEB: «Tranquilo, no pasa nada. No hagas nada. Te están mirando a ti, no a mí.»
SOHAIB: «Veo que estás limpiando sus copias de seguridad de las bases de datos.»
MUNEEB: «Todo lo que he hecho, me aseguro de que esté protegido. Que esté limpio.»
MUNEEB: «No te preocupes, nos iremos a Texas.»

El desenlace inevitable

Como era de esperar cuando le entregas a las autoridades un vídeo de una hora confesando tus delitos y detallando paso a paso cómo destruyes servidores gubernamentales, la jugada no les salió del todo bien. Los gemelos Akhter no terminaron fugados en Texas; de hecho, actualmente ambos residen en una prisión federal de los Estados Unidos.

Sohaib fue declarado culpable en su juicio hace escasos días, mientras que Muneeb ya se había declarado culpable antes, aunque ahora se dedica a escribir cartas a mano al juez intentando retirar su confesión a la desesperada. En definitiva, una historia que nos deja una valiosa lección de ciberseguridad: si vas a cometer un delito informático para vengarte de tu empresa, por lo menos asegúrate de que el piloto rojo de Teams está apagado.