La casa de los 27.000 euros que ahora cuesta tres millones

La casa de los 27.000 euros que ahora cuesta tres millones
Una pareja construyó una casa "barata" en East Yorkshire ignorando los planos aprobados. Ahora, un inspector de urbanismo les exige pagar tres millones de libras, el valor estimado de la propiedad, por una construcción que calificó de "diseño pobre", o enfrentarse a su demolición. Un giro desternillante.
0
0

¿Te imaginas construir la casa de tus sueños, la que te ha costado un ojo de la cara y sudor, para que al final te salga un ojo de la cara… ¡y el otro! Y no solo eso, sino que te digan que te ha salido rana? Pues eso le ha pasado a una pareja en East Yorkshire, Reino Unido, y la historia es de esas que te hacen soltar un «¡pero bueno!».

Todo empezó de maravilla. La pareja compró un terreno por unos módicos 27.000 euros (¡un chollo, pensarán!) con un permiso de obras para levantar una casita de dos plantas. Hasta aquí, todo normal. El problema viene cuando deciden que una casa de dos plantas es muy mainstream y que lo suyo es un bungalow. Sí, un bungalow. En vez de seguir los planos aprobados, se lanzaron a construir una propiedad de un solo piso, con un diseño que, según un inspector de urbanismo, parecía «sacado de un cuento infantil» y era de «pobre diseño». ¡Ouch!

La cosa se fue de madre cuando el ayuntamiento, que no tiene un pelo de tonto (o quizás sí, porque tardaron lo suyo), se dio cuenta de que lo que se había levantado en la pintoresca zona rural, un Área de Belleza Natural Sobresaliente, no se parecía en nada a lo que habían autorizado. Y claro, las leyes están para algo, ¿no? Se inició una batalla legal de lo más épica que ha durado años.

Al principio, la pareja consiguió un certificado de legalidad para su peculiar construcción, pero la alegría les duró poco. Este certificado fue revocado tras una apelación. Les dieron la oportunidad de demoler el bungalow y construir la casa de dos plantas original, pero parece que la paciencia no era su fuerte y no lo hicieron.

La sentencia final ha sido de traca: un inspector de urbanismo ha dictaminado que el bungalow es «materialmente diferente» de los planos originales y les ha ordenado pagar… ¡tres millones de libras! Sí, has leído bien. Tres millones de libras, que es el valor estimado de la propiedad si se hubiera construido legalmente desde el principio. La pareja, evidentemente, está que trina, afirmando que están siendo «injustamente señalados» y que, ni de broma, pueden pagar esa millonada.

El ayuntamiento, por su parte, se defiende diciendo que su objetivo es proteger la integridad del sistema de planificación. Vamos, que no se puede ir por ahí construyendo lo que a uno le dé la gana sin atenerse a las consecuencias. Ahora, el destino de la casita de un piso es incierto. O pagan la desorbitada suma, o la derriban y construyen la original, o se arriesgan a que el ayuntamiento tome cartas en el asunto.

¿Moraleja? Quizás cuando se trata de construir, es mejor seguir las instrucciones al pie de la letra. O al menos, tener un buen abogado antes de empezar a cavar los cimientos. ¡Vaya lío!