
Comprar ropa por internet tiene sus riesgos, pero lo que para muchos es una simple anécdota de devoluciones, para una mujer de Canadá se ha convertido en un auténtico drama digno de los tribunales.

El origen del «trauma»: Unos vaqueros de lujo
Todo comenzó cuando la protagonista de nuestra historia decidió darse un capricho y compró de forma online unos pantalones vaqueros por el nada despreciable precio de 492,90 dólares en los conocidos grandes almacenes de lujo Holt Renfrew.
Cinco días después de la compra, el paquete llegó a su puerta. Pero, ¡oh, tragedia!, los vaqueros no eran de su talla.
La odisea de la devolución
Tras contactar con la tienda para solucionar el entuerto, la empresa se disculpó de inmediato y le ofreció dos opciones: devolverlos en su tienda física o enviarlos gratuitamente por FedEx. Sin embargo, la compradora alegó no tener impresora ni coche, exigiendo que fueran a recoger el paquete directamente a su casa.
Desde atención al cliente le explicaron que, debido a una huelga de correos, las recogidas a domicilio estaban temporalmente suspendidas por el alto volumen de trabajo, pero que bastaba con enseñar un código de barras en su móvil en cualquier oficina de mensajería para tramitar el envío. Ni corta ni perezosa, la mujer argumentó que no tenía por qué perder su valioso tiempo en desplazarse o esperar un reembolso.
Finalmente, acudió a la tienda física en Vancouver el 13 de diciembre y recuperó el importe íntegro de sus codiciados pantalones. ¿Fin de la historia? En absoluto.
Una demanda por «estrés y pérdida financiera»
Lejos de pasar página, la insatisfecha clienta decidió llevar el caso al Tribunal de Resolución Civil de la Columbia Británica (CRT), exigiendo 330 dólares adicionales en concepto de daños. Sus argumentos ante el juez fueron, como mínimo, llamativos:
- Inconvenientes y graves disrupciones en su vida diaria.
- Estrés severo derivado del traumático proceso de devolución.
- Pérdida de ingresos por el tiempo que supuestamente tuvo que ausentarse de su puesto de trabajo.
- Gastos de transporte hasta el establecimiento.
«Afirma que devolver los vaqueros le causó importantes inconvenientes, trastornos, estrés y pérdidas económicas», señaló el tribunal en su escrito oficial.
El veredicto: Google Maps como testigo estrella
El tribunal, lejos de compadecerse de su sufrimiento textil, le dio un auténtico baño de realidad. Para empezar, la demandante fue incapaz de aportar un solo recibo de autobús o un triste justificante de su sueldo que demostrase esas supuestas «pérdidas financieras».
Pero el golpe de gracia judicial lo asestó la defensa de Holt Renfrew. Los abogados de la tienda presentaron capturas de pantalla de Google Maps demostrando que la mujer vivía a escasos 25 minutos andando, 5 minutos en coche o 27 minutos en autobús de un local de FedEx que, para colmo de males, abría los siete días de la semana.
El tribunal concluyó de forma tajante que la compradora había elegido deliberadamente la vía más complicada y engorrosa para efectuar la devolución, desestimando la demanda en su totalidad. Así que se ha quedado sin sus 330 dólares y, muy probablemente, con un monumental cabreo extra. Moraleja: la próxima vez, será mejor revisar dos veces la guía de tallas antes de hacer clic.
