
El maravilloso (y a veces desastroso) mundo de la posticería en pantalla
Todos nos hemos quedado pegados a la pantalla admirando el pelazo de nuestros personajes favoritos. Sin embargo, lo que muchas veces creemos que es fruto de una genética envidiable o de un pacto con el diablo capilar, en realidad es obra del heroico equipo de maquillaje y peluquería. Sí, hablamos de las pelucas. Algunas son auténticas obras de arte indetectables que envidiaría la mismísima realeza, pero otras… otras parecen compradas en el bazar de la esquina minutos antes de escuchar el grito de «¡Acción!».
Hagamos un divertido repaso a esas maravillas estéticas y a esos crímenes contra el buen gusto que han quedado inmortalizados para siempre en nuestras retinas.
Las mejores pelucas: Obras maestras del camuflaje
Cuando el abultado presupuesto de un estudio y el talento de los artistas se alinean, obtenemos resultados tan espectaculares que nos hacen dudar de la realidad. Aquí van algunos de los mejores ejemplos que pasaron desapercibidos:
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Nicole Kidman en Prácticamente Magia
Como Gillian, Nicole Kidman lució un pelirrojo vibrante que le sentaba de maravilla. Color perfecto, estilo perfecto… y una peluca que engañaría hasta al mejor estilista. Hay que reconocer que la actriz ha llevado muchas a lo largo de su carrera, pero esta es, sin duda, una proeza absoluta.
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Margot Robbie en Barbie
Uno de los sellos inconfundibles de Barbie es su cabello versátil, voluminoso y fabuloso. Las múltiples pelucas de Margot Robbie en la taquillera película cumplieron su misión con matrícula de honor. ¡Puro glamour de plástico hecho realidad!
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Emilia Clarke en Juego de Tronos
Las múltiples e intrincadas pelucas platinadas de Daenerys Targaryen fueron icónicas a lo largo de los años. El hecho de que su cabello debiera parecer de otro mundo, propio de un jinete de dragones, jugó a su favor. Su peinado y trenzado fueron siempre majestuosos.
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Meryl Streep en El Diablo Viste de Prada
Ese imponente y gélido corte blanco de Miranda Priestly es, probablemente, uno de los postizos más legendarios de la historia del cine. Una auténtica lección de estilo, autoridad y alta costura en un solo peinado.
Las peores pelucas: Atentados capilares imperdonables
Pero no todo es brillo, sedosidad y laca en Hollywood. A veces, las prisas, las malas decisiones creativas o el bajo presupuesto nos regalan momentos que dan más risa que el guion de la propia obra.
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Rachel McAdams en Chicas Malas
Puede que sea una opinión impopular para los nostálgicos, pero la peluca rubia de Regina George parecía tener vida propia e intenciones perversas. Un extra en la película que acaparaba la atención del espectador por los motivos equivocados.
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Halle Berry en la saga X-Men
Seamos completamente sinceros: casi todas las pelucas que Tormenta llevó en esta millonaria franquicia de superhéroes fueron más que cuestionables. Pero esa larguísima y extraña cabellera blanca de la primera película se lleva la palma al peor atentado meteorológico-capilar del universo mutante.
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Jared Padalecki en el final de Sobrenatural
¿Quince temporadas resolviendo misterios, cazando demonios y salvando al mundo para llegar al emotivo gran final y encasquetarle al pobre Sam Winchester esa monstruosidad en la cabeza? Como bien diría un fan enfurecido:
«Es el gran final de toda la serie… ¿y en serio no pudieron rascarse el bolsillo para comprar una peluca mejor?»
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La saga Crepúsculo entera
Literalmente cada una de las muchísimas pelucas que vimos en estas películas de vampiros adolescentes merecen una tesis doctoral sobre lo que no se debe hacer en peluquería cinematográfica. Esos postizos imposibles, rígidos y artificiales brillaban casi tanto como la pálida piel de Edward Cullen bajo los rayos del sol.
Ya sea para ocultar drásticos cortes de pelo en la vida real de los actores, para caracterizar épocas pasadas o para dar vida a los personajes más fantasiosos, las pelucas son un pilar esencial en el mundo del espectáculo. Y a ti, ¿cuál te parece el mayor crimen o la mayor proeza de la posticería en la historia de la pantalla?
