Si pensabas que lo más extraño que se podía encontrar en el aparcamiento de un Walmart era un carro abandonado o unos calcetines sin pareja, te equivocabas. En Williamstown, Nueva Jersey, la sección de ‘Curiosidades’ acaba de subir de nivel, cortesía de un pequeño marsupial australiano con unas ganas locas de explorar.
Imaginad la escena: es sábado por la noche y los agentes de la policía de Williamstown reciben una llamada que, seguramente, nunca esperaron. No se trataba del típico robo o de una disputa por el último televisor en oferta. Era un chivatazo sobre un wallaby, sí, un canguro en miniatura, saltando felizmente por las inmediaciones del famoso hipermercado.
Parece que este bichito, que es tan nativo de Nueva Jersey como el flamenco, había decidido que su vida doméstica era demasiado aburrida. Se fugó de la propiedad de su dueño, situada entre las carreteras de Fries Mill y Malaga, y puso rumbo a la civilización. ¿Y qué es la cúspide de la civilización americana? Pues, naturalmente, un Walmart.
Los héroes de la jornada, los agentes de Williamstown, acudieron raudos a la llamada y se encontraron con la criatura, probablemente preguntándose si esa noche les habían puesto algo raro en el café. Tras una breve, pero intensa, ‘operación canguro’, el wallaby fue capturado sin incidentes justo a las puertas de la megatienda, poniendo fin a su excursión.
La policía confirmó rápidamente lo obvio: no se trataba de una nueva especie invasora que había cruzado el Atlántico por error, sino de una mascota escapada que buscaba emociones fuertes o, quizás, solo quería ver si vendían bolsas de eucalipto en la sección de snacks. Una vez asegurado, fue devuelto a su dueño, sano y salvo. Ya sabéis, la próxima vez que vayáis de compras, mirad bien qué salta a vuestro lado; puede que no sea solo un perro.




