
Si pensabas que ya lo habías visto todo en el reino animal, prepárate para quedarte boquiabierto. En las tranquilas aguas de los canales del Parque Nacional de Tortuguero, en Costa Rica, ha aparecido un protagonista que parece sacado de una película de dibujos animados: un tiburón de un brillante y desconcertante color naranja.
No, no es que se haya escapado de una fiesta de disfraces ni que haya tenido un accidente con un bote de pintura. Este ejemplar, un tiburón toro (*Carcharhinus leucas*) para más señas, se ha convertido en la celebridad local. Los guías turísticos de la zona, que lo conocen como ‘Cuca’, fueron los primeros en alucinar con su peculiar aspecto. Imagínate la escena: vas tranquilamente en tu barca esperando ver monos y tucanes, y de repente, emerge del agua un tiburón que parece haberse pasado con el autobronceador.
El avistamiento llamó la atención de los científicos, como el investigador Jasmani Mena, que se pusieron manos a la obra para resolver el misterio. ¿Estamos ante una nueva especie de ‘tiburón Fanta’? Pues va a ser que no. La hipótesis más probable es que ‘Cuca’ tenga una condición genética que afecta a su pigmentación, algo parecido al leucismo. En pocas palabras, es como el pelirrojo de su familia de tiburones, una rareza genética que le ha dado este tono tan particular, entre anaranjado y cobrizo.
Lo que hace a este caso aún más fascinante es que es el primer avistamiento documentado de un tiburón toro con esta coloración en la zona. Y recordemos que los tiburones toro ya son de por sí especiales, capaces de nadar en agua dulce tan campantes, un rasgo que les permite adentrarse en ríos y canales como los de Tortuguero.
Así que, mientras ‘Cuca’ sigue nadando a su aire, ajeno a la fama que ha cosechado, nos deja una lección: la naturaleza siempre guarda un as bajo la manga para sorprendernos y recordarnos que, por mucho que sepamos, el mundo sigue lleno de maravillas tan insólitas como un tiburón color mandarina.
