La Peor Novia del Mundo Vende a su Pareja por 14.000 Dólares y un iPhone

La Peor Novia del Mundo Vende a su Pareja por 14.000 Dólares y un iPhone
Una joven de 19 años en Camboya vendió a su novio a una red de estafas china por 14.000 dólares. El chico fue secuestrado y forzado a trabajar. Ella, tras ser detenida, alegó que era una víctima que necesitaba un reemplazo para ser liberada.
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¿Creías que habías tenido rupturas complicadas? Espera a conocer la historia de San Chey, una joven camboyana de 19 años que ha redefinido por completo el concepto de ‘relación tóxica’. Olvídate de bloquearle en redes sociales o de tirarle la ropa por la ventana. Ella fue un paso, o más bien un secuestro, más allá.

Todo empezó como una cita cualquiera, o eso pensaba su novio, un chaval de 20 años que la esperaba tranquilamente en Phnom Penh. Tras más de una hora de espera, ella apareció, pero no venía sola. La acompañaban dos hombres de nacionalidad china que, sin más preámbulos, le ofrecieron al chico un trabajo de ensueño con un sueldo por las nubes. El novio, con buen criterio, dijo que no, gracias. Pero la oferta, al parecer, no era negociable.

Acto seguido, los dos acompañantes sacaron una pistola, le metieron a la fuerza en un coche y se lo llevaron a un lugar desconocido. Durante una semana, el joven fue un esclavo moderno, obligado a trabajar para una red de estafas online, timando a gente para que invirtiera en plataformas falsas. Una pesadilla en toda regla de la que, milagrosamente, consiguió escapar lo justo para contactar con su familia.

La familia, como es lógico, alertó a la policía, que empezó a tirar del hilo. Y el hilo, para sorpresa de nadie (o sí), les llevó directamente hasta la novia, San Chey. La detuvieron y, ante la evidencia, cantó como un pajarillo.

Aquí viene la parte que te dejará con el culo torcido. San Chey confesó haber vendido a su novio por la nada despreciable cifra de 14.000 dólares. Pero ojo a su excusa, porque tiene telita. Según ella, también era una víctima. Alegó que una amiga la había engañado con la misma promesa de un trabajo bien pagado, acabando secuestrada y forzada a atraer a otras personas a la red. Su ‘jefe’ le hizo una oferta que no pudo rechazar: si encontraba a alguien que la reemplazara, sería libre.

Y en un alarde de pragmatismo sentimental, ¿a quién eligió para ocupar su puesto? Exacto, a su queridísimo novio. Una prueba de amor de las que no se olvidan.

Lo que pone en seria duda su papel de víctima es lo que hizo con el dinero. Tras cobrar los 14.000 dólares, se fue de compras. Se compró un iPhone nuevo, varias joyas y liquidó algunas deudas. Los 5.000 dólares que le sobraron se los dio a su madre, probablemente sin entrar en detalles sobre su origen.

La policía, como era de esperar, no se traga del todo su historia, especialmente por esa repentina alegría consumista post-venta. Mientras investigan si dice la verdad, siguen buscando al novio (que sigue desaparecido) y a los dos secuestradores chinos. Una historia que nos enseña una valiosa lección: la próxima vez que tu pareja te diga ‘eres mi todo’, asegúrate de que no te está poniendo un precio.