La suerte del principiante que vale un millón de dólares

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Hay gente con suerte, y luego está Tressie Hardee. Si eres de los que lleva años echando la primitiva con la misma fe que un monje tibetano y lo máximo que has rascado son cinco eurillos, agárrate, que vienen curvas. La historia de esta mujer de Carolina del Norte es de las que te hacen replantearte si el universo se está riendo de ti.

Resulta que Tressie entró un día cualquiera en un súper, el Quality Mart de la calle North Main en Troy, para ser exactos. Vio a otro cliente comprando un boleto de lotería y, en un arrebato de espontaneidad, pensó: ‘Oye, ¿y por qué no?’. Así que se hizo con un rasca y gana de 10 dólares llamado ‘Big Cash Payout’. Lo más surrealista de todo es que era, literalmente, la primera vez en su vida que compraba un boleto de lotería. La primera.

¿Y qué pasó? Pues lo que te estás imaginando. Rascó el cartoncito y se encontró con un premio de un millón de dólares. Así, de sopetón. Su primera reacción fue, como es lógico, quedarse a cuadros. ‘No me lo podía creer’, confesó a los responsables de la lotería.

Lo siguiente fue llamar a su marido, Ricky, para contarle la jugada. La respuesta de Ricky fue la que tendría cualquiera de nosotros: pensó que le estaba tomando el pelo. ‘Creía que estaba de broma conmigo’, explicó Tressie. Pero no, no era ninguna broma. El pellizco era muy real.

Ya en la sede de la lotería, la pareja tuvo que tomar la típica decisión de los nuevos millonarios: ¿cobrarlo a plazos o todo de golpe? Podían elegir entre una anualidad de 50.000 dólares durante 20 años o un pago único de 600.000 dólares. Se decidieron por la segunda opción, la de ‘pájaro en mano’.

Tras el correspondiente y doloroso sablazo de los impuestos, la pareja se llevó a casa la nada despreciable cifra de 429.003 dólares. Y sus planes no pueden ser más sensatos: usarán el dinero para pagar facturas y comprarse una casa. Un final feliz para una historia que demuestra que, a veces, la suerte del principiante no es un mito.