El susto del siglo: despierta en su propio ataúd justo antes de la cremación

El susto del siglo: despierta en su propio ataúd justo antes de la cremación
Una mujer de 76 años en Ecuador, declarada muerta por un derrame cerebral, revivió sorprendentemente en su ataúd. Tras cinco horas y a punto de ser incinerada, sus familiares la encontraron con vida. Ahora, la 'resucitada' está en cuidados intensivos, mientras las autoridades investigan cómo pudo ocurrir este insólito y escalofriante suceso.
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Agárrense, que la historia que viene es de las que no se olvidan fácilmente. En un giro de guion que ni el mejor director de cine podría haber imaginado, una mujer de 76 años en Ecuador nos ha regalado la anécdota más surrealista del año. Bella Montoya, que así se llama nuestra protagonista, fue declarada muerta el viernes pasado por los médicos tras sufrir un derrame cerebral. Triste, sí, pero hasta ahí, todo “normal” dentro de lo que cabe.

La familia, desolada, procedió con el velatorio, como manda la tradición. Bella yacía en su ataúd, rodeada de sus seres queridos en Babahoyo, provincia de Los Ríos. Cinco horas de luto y condolencias pasaron bajo el techo familiar, hasta que llegó el momento de llevarla al tanatorio para su cremación. Pero, como en las mejores películas de suspense, ahí es donde la trama dio un vuelco espectacular.

Resulta que, mientras se preparaban para trasladar el féretro, la familia empezó a escuchar… ruidos. Sí, ruidos que provenían del interior del ataúd. Al principio, imaginen, pensarían que era el estrés, el cansancio, o incluso el espíritu de la abuela haciendo de las suyas. Pero no, la cosa era más terrenal y, a la vez, más extraordinaria. Cuando abrieron la tapa, la vieron. A Bella. Respirando. Y para rizar el rizo, ¡moviendo un brazo!

La sorpresa, el pánico y la alegría se mezclaron en un cóctel explosivo. La mujer que había sido dada por muerta, que había pasado cinco horas en su propio ataúd, ¡estaba viva! Inmediatamente fue trasladada de vuelta al hospital, donde ahora se encuentra en la UCI, con un pronóstico reservado, pero, y esto es lo importante, con vida. Su hijo, Gilberto Montoya, que seguramente no olvidará este día en su vida, comentó a la prensa local que “mi mamá está con oxígeno, con el corazón estable. La mano izquierda estaba golpeándole la tapa y la estábamos escuchando”. ¡Menudo despertar!

Las autoridades ecuatorianas no han tardado en abrir una investigación para aclarar qué pudo pasar. ¿Cómo es posible que una persona sea declarada muerta y luego… no lo esté? Se habla de un posible estado cataléptico o incluso del rarísimo ‘síndrome de Lázaro’, donde un paciente ‘muerto’ recobra la circulación espontánea. Sea lo que sea, la historia de Bella Montoya ya es carne de leyenda y, sin duda, una lección para todos: nunca hay que dar nada por sentado, ¡y menos a una abuela ecuatoriana!