El secreto más íntimo de Hitler al descubierto

El secreto más íntimo de Hitler al descubierto
Un informe médico de 1923, redescubierto recientemente, sugiere que Adolf Hitler padecía criptorquidia derecha, es decir, le faltaba un testículo. Este hallazgo del doctor Josef Brinsteiner confirma rumores y la famosa canción británica, añadiendo una curiosa capa a la historia personal del dictador. Un detalle que, sin duda, cambia la percepción.
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Agárrate, que vienen curvas históricas y… testiculares. Parece que la historia de Adolf Hitler esconde mucho más que solo genocidios y discursos incendiarios. Y es que, queridos amigos, un informe médico olvidado en los cajones del tiempo ha resurgido para confirmar uno de los cotilleos más jugosos y persistentes sobre el Führer: ¡sí, puede que le faltara un testículo!

La movida viene de un documento médico de 1923, redactado por el doctor Josef Brinsteiner, el médico de la prisión de Landsberg. ¿El motivo de la visita médica? Pues, tras el fallido ‘Putsch de la Cervecería’ en Múnich, Hitler acabó entre rejas y le tocó pasar revisión. Y ahí, en ese informe que ha permanecido escondido hasta hace bien poco, se detalla un diagnóstico de ‘criptorquidia derecha’, que en cristiano viene a ser ‘un testículo ausente o no descendido’.

Esto no es una novedad para los amantes del chismorreo histórico. Ya el historiador Werner Maser, allá por los años 70, lo había sugerido, culpando a un desafortunado encontronazo con una cabra en su infancia. Y, por supuesto, no podemos olvidar la icónica canción de la Segunda Guerra Mundial, ‘Hitler Has Only Got One Ball’, que, aunque quizás se equivocara de ubicación para el otro (¡no estaba en el Albert Hall!), acertó en el espíritu burlón y en el número de pelotas.

Imagínate la escena: el tipo que quería dominar el mundo y alardear de la raza aria, con un pequeño ‘detalle’ anatómico que lo humaniza de la forma más inesperada. Es casi una ironía de la historia que, mientras él proyectaba una imagen de virilidad y poder, su cuerpo guardaba un secreto tan… íntimo y vulnerable. Y ojo, que la cosa no acaba ahí. Otros cotilleos, también de historiadores como Jonathan Green, apuntaban a que el Führer podría haber tenido un micropene y una condición llamada hipospadias. ¡Vamos, que el ‘superhombre’ ario no era tan perfecto como él se creía!

Este descubrimiento, desenterrado de un archivo en 2010 y revelado hace poco, nos recuerda que detrás de los grandes tiranos siempre hay personas con sus propias imperfecciones. Y a veces, esas imperfecciones son tan singulares que acaban convirtiéndose en leyenda, o, en este caso, en una nota a pie de página muy, muy curiosa de la historia.