El perro con el tatuaje más polémico de México

El perro con el tatuaje más polémico de México
Un perro Xoloitzcuintli (sin pelo) ha desatado la polémica en México tras ser exhibido con un enorme tatuaje en la espalda. La obra, con simbología de una banda criminal, ha sido duramente criticada por activistas y en redes sociales, que acusan al dueño de maltrato animal.
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En el mundo de los tatuajes hemos visto de todo, pero de vez en cuando surge algo que nos deja con el culo torcido. Imagina la escena: estás en la Expo Tatuaje de Tijuana, en México, un evento donde artistas de la tinta lucen sus mejores obras. Entre lienzos humanos, de repente, aparece él: un perro. Y no uno cualquiera, sino un Xoloitzcuintli, el famoso can sin pelo mexicano, convertido en un mural andante.

Este valiente (o más bien, involuntario) protagonista lucía en su lomo un tatuaje de colores que ocupaba prácticamente toda su espalda. Al dueño, un hombre de Guadalajara, le pareció una idea fetén exhibir a su mascota como si fuera una obra de arte. El problema es que el ‘arte’ en cuestión no era precisamente un paisaje de flores. El diseño incluía imaginería asociada a la banda criminal ‘La Eme’ (la Mafia Mexicana): un bulldog con casco, pistolas, cartas y otros símbolos que gritan ‘chico malo’ a los cuatro vientos.

Como era de esperar, en cuanto las fotos y vídeos empezaron a circular por internet, se lió pardísima. Las redes sociales se incendiaron y las organizaciones de defensa de los animales pusieron el grito en el cielo. La acusación principal y más que evidente: maltrato animal. Los críticos argumentan, con toda la razón del mundo, que un perro no puede dar su consentimiento para ser tatuado, un proceso que es doloroso, estresante y que, además, le puede provocar infecciones y problemas en la piel.

Un veterinario consultado sobre el tema lo dejó claro: tatuar a un animal es un acto de irresponsabilidad y una forma de maltrato. El estrés y el dolor que sufre el animal durante el proceso son considerables, sin mencionar los riesgos para su salud. De hecho, la Ley General de Bienestar Animal de la Ciudad de México prohíbe explícitamente tatuar a los animales por motivos estéticos, con multas que pueden ir de 150 a 300 veces el salario mínimo. La duda que queda en el aire es si esta ley tiene vigencia en Tijuana o Guadalajara, pero el debate ético está más que servido. Mientras tanto, el perro sigue llevando en su piel una decisión que, a todas luces, nunca fue suya.