
Imagínate la escena: estás dando un paseo tranquilo por el Parque Estatal de Nockamixon, en Pensilvania, disfrutando de la naturaleza, cuando de repente te topas con… dos cerdos. Pero no dos jabalíes salvajes, no. Se trata de Kevin y Perry, dos cerdos vietnamitas que parecían estar de excursión, completamente fuera de lugar pero pasándoselo en grande.
Los excursionistas que los encontraron, tras superar la sorpresa inicial, hicieron lo correcto y llamaron a las autoridades del parque. La Comisión de Caza de Pensilvania, al ver el percal, decidió que esta no era una misión para cualquiera y contactó con los verdaderos expertos en la materia: el santuario Ross Mill Farm & Piggy Camp.
El equipo de rescate, liderado por la directora Susan Magidson, llegó al lugar con un plan infalible. Nada de dardos tranquilizantes ni complicadas redes. Su arma secreta fue mucho más sencilla y efectiva: unos buenos snacks. Kevin y Perry, que demostraron ser listos y tener buen apetito, no pudieron resistirse a la tentadora oferta y siguieron el rastro de comida hasta el interior de un remolque. ¡Misión cumplida en aproximadamente una hora!
Una vez a salvo en el santuario, se confirmó que los dos amigos porcinos estaban en perfecto estado de salud y muy bien cuidados, lo que hace pensar que eran las mascotas de alguien y que, tristemente, fueron abandonados. Según Magidson, es un problema demasiado común. Mucha gente compra estos animales pensando que serán ‘mini cerdos’ para siempre, pero la realidad es que crecen bastante más de lo esperado.
Ahora, Kevin y Perry están esperando en el santuario. Si sus dueños no aparecen para reclamarlos, se les buscará un nuevo hogar para siempre, uno donde entiendan que un cerdo es para toda la vida, no solo para cuando es pequeño y mono.
