¿Qué haces cuando eres un político de alto nivel y quieres que parezca que trabajas mucho? Pues inauguras cosas. Pero el ministro pakistaní Khawaja Muhammad Asif, que ostenta las carteras de Defensa y Agua y Energía, decidió llevar este arte a un nivel superior, rozando lo surrealista. Nuestro querido Khawaja se plantó en Sialkot para un evento de alto standing, con todo el bombo y platillo que requiere la inauguración de una instalación aérea.
La ocasión era supuestamente la apertura de un «flamante» aeropuerto. Y claro, hubo discursos grandilocuentes, fotos de rigor y, por supuesto, el corte ceremonial de la clásica cinta roja. Asif y su séquito se mostraron exultantes por este nuevo hito en la infraestructura nacional. Todo genial, si no fuera porque el Aeropuerto Internacional de Sialkot (SIA) llevaba dando servicio desde hacía bastante tiempo. Sí, amigos, el aeropuerto ya existía.
La supuesta maravilla aérea que Asif se dispuso a bendecir y estrenar no era, en realidad, más que una extensión o una renovación del aeropuerto que ya estaba allí. Se trataba de una mejora de las instalaciones, no de un proyecto de construcción completamente nuevo. Sin embargo, el evento se publicitó con tal énfasis que muchos medios de comunicación y ciudadanos pensaron que se había inaugurado una infraestructura totalmente inédita.
La confusión fue épica. Las redes sociales y varios periodistas captaron el pastel rápidamente: Khawaja Asif había inaugurado… el Aeropuerto de Sialkot. De nuevo. Es como si el alcalde de tu ciudad reinaugurase el portal de tu casa tras pintarlo. La metedura de pata generó una ola de críticas y bromas, señalando el ridículo de montar un acto tan oficial y costoso para lo que, esencialmente, era una capa de pintura y un par de puertas nuevas. Una joya del surrealismo político paquistaní que pasó a engrosar la lista de las inauguraciones más innecesarias de la historia.




