El menú más perruno: estudiantes de San Diego alucinan con su ‘carne misteriosa’

El menú más perruno: estudiantes de San Diego alucinan con su 'carne misteriosa'
Estudiantes de una academia en San Diego montaron en cólera al ser servidos con un plato de carne en la cafetería que, según ellos, era idéntico a la comida para perros. Las fotos del 'misterioso guiso' no tardaron en hacerse virales, causando un revuelo tremendo. La escuela insistió en que eran crumbles de ternera con salsa de pasta, pero los alumnos no se lo creyeron.
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¡Atención, amantes del buen comer y sufridores de los menús escolares! Prepárense para una historia que podría cambiar vuestra perspectiva sobre la comida en los centros educativos. Imagina la escena: es la hora de la comida en la Academia de Estudios Internacionales del Instituto de San Diego. Los estudiantes, con el apetito a tope después de una mañana de clases, se dirigen a la cafetería esperando lo de siempre: quizás algo poco inspirador, pero comestible, ¿verdad?

Pues bien, ese día la sorpresa vino en forma de un plato que dejó a más de uno con la boca abierta y el estómago revuelto. Lo que se les sirvió era una especie de carne picada mezclada con salsa, cuya apariencia, para qué engañarnos, recordaba sospechosamente a la comida enlatada para perros. Sí, habéis leído bien. Los chavales fliparon en colores y no precisamente por lo apetitoso del plato. «Parecía y olía a comida de perro», comentaron indignados a los medios locales, y viendo las fotos, la verdad es que cuesta llevarles la contraria.

La indignación fue tal que no tardó en traspasar los muros de la cafetería. Un estudiante, ni corto ni perezoso, inmortalizó el ‘manjar misterioso’ con su móvil y lo compartió en las redes sociales. Y claro, la que se lió fue de órdago. Las imágenes de la carne con ese color oscuro y textura… peculiar, corrieron como la pólvora, desatando un tsunami de comentarios y comparticiones. El hashtag #dogfoodgate, o algo parecido, seguro que estuvo a punto de crearse.

Ante el revuelo monumental, el distrito escolar tuvo que salir al paso para intentar calmar las aguas. Su versión: aquello no era alimento canino, sino unos «crumbles de ternera con salsa de pasta» que formaban parte de un menú «nutritivo» y «saludable». Aseguraron que la comida era segura y que cumplía con todos los estándares. Vamos, lo típico que se dice cuando la cosa se pone fea y la reputación de los cocineros de la escuela está en juego.

Pero claro, una cosa es lo que dicen los responsables y otra muy distinta lo que ven y sienten los comensales. Los estudiantes, que al final son los que se lo zampan (o al menos lo intentan), no estaban muy convencidos de esa versión oficial. Muchos directamente se negaron a comerlo, optando por el ayuno o por la siempre socorrida máquina de vending. Total, que la moraleja de esta historia es clara: si vas a cocinar para chavales, asegúrate de que al menos no parezca que lo has sacado del bol del Rex.

Un aplauso para la Academia de Estudios Internacionales por ofrecer una experiencia culinaria tan… inolvidable. Aunque quizás no por las razones que les gustaría. Y vosotros, ¿habríais sido valientes para darle un bocado a este misterioso ‘manjar’?