Durante siglos, ha sido prácticamente imposible no fijarse en el Gigante de Cerne Abbas. Y no es para menos: hablamos de una figura histórica de tiza de 55 metros de altura esculpida en la ladera de una colina en Dorset, que representa a un señor completamente desnudo, blandiendo un garrote y haciendo gala de una anatomía masculina que no deja absolutamente nada a la imaginación.

Sin embargo, parece que este imponente icono del paisaje británico está perdiendo su frescura. El National Trust, el organismo encargado de cuidar y mimar al muchacho desde 1920, ha dado la voz de alarma: los cada vez más irregulares patrones climáticos están provocando que la figura se difumine. Las lluvias invernales cada vez más intensas están lavando la tiza colina abajo a una velocidad inusual, mientras que los inviernos suaves y húmedos han convertido sus contornos en el entorno ideal para el crecimiento de maleza. Vamos, que el gigante se nos estaba volviendo verde y perdiendo definición.
Un glow-up de 17 toneladas
Para frenar este desgaste, el gigante se está sometiendo a un exhaustivo tratamiento de belleza estival. Se espera que el proceso dure unos 15 días, durante los cuales un verdadero ejército compuesto por 300 trabajadores y voluntarios subirán y aplicarán meticulosamente a mano unas 17 toneladas de tiza fresca por toda la pendiente, que en algunos tramos tiene una inclinación que quita el hipo.

«Es exactamente la forma en que lo hemos mantenido visible durante siglos, un proceso que apenas ha cambiado en generaciones», comenta Luke Dawson, uno de los guardabosques del recinto.
Lo curioso del asunto es que este arduo mantenimiento suele hacerse una vez por década. Sin embargo, debido al clima extremo, esta última puesta a punto ha tenido que adelantarse tras solo siete años de la anterior. Excavar la tiza vieja y apelmazar la nueva a mano, sufriendo el calor inusual que ha azotado recientemente al Reino Unido, es un trabajo titánico pero totalmente necesario para que la naturaleza no devore la figura.

El misterio de su descarado origen
A pesar de todo el mimo que recibe, el pasado de este señor sigue siendo un enigma que ha provocado auténticas batallas dialécticas entre historiadores y arqueólogos. Las teorías más populares se debaten constantemente:
- Símbolo de fertilidad antiguo: La opción favorita del folclore local, fundamentada en razones que saltan a la vista.
- El Hércules romano: Recientes investigaciones de la Universidad de Oxford argumentan que fue tallado para representar al mítico Hércules, sirviendo quizá de punto de encuentro para las tropas sajonas occidentales listas para la batalla.
- Una burla política: Durante años existió la estrambótica creencia de que podía ser una sátira gigantesca dedicada a Oliver Cromwell.
Lo único que la ciencia moderna ha podido concretar, gracias a unos análisis de sedimentos publicados en 2021, es que el gigante fue probablemente esculpido por primera vez en la época sajona tardía, entre los años 700 y 1100 d.C. Independientemente de quién lo hiciera o con qué propósito, lo que está clarísimo es que los británicos están más que dispuestos a sudar la gota gorda para asegurar que el monumento más desvergonzado y divertido del país siga dominando su ladera durante muchos años más.



