El ‘bungee’ sin cuerda que puso los pelos de punta en el puente más alto del mundo

El 'bungee' sin cuerda que puso los pelos de punta en el puente más alto del mundo
Un "salto sin cuerda" desde el puente más alto del mundo provocó pánico online. Un slackliner chino y su amigo crearon la ilusión óptica de un bungee sin protección, causando indignación antes de revelar que estaban completamente seguros con arneses invisibles a simple vista. Una jugada maestra para el contenido viral.
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Imagina la escena: estás tranquilamente navegando por tus redes sociales y de repente te topas con un vídeo que te hace exclamar «¡Pero qué demonios!». Un par de aventureros se lanzan al vacío desde el puente más alto del mundo, el Beipanjiang en China, a unos escalofriantes 565 metros de altura (¡eso es como caer desde el piso 187 de un rascacielos!), sin aparente cuerda alguna. ¿Un nuevo deporte extremo solo para suicidas? ¿Un truco de magia con un final fatal? El pánico y la indignación, como era de esperar, se apoderaron de internet.

La gente no tardó en echarse las manos a la cabeza. Comentarios como «Están locos», «Es un intento de suicidio en directo» o «Deberían prohibir estas cosas» inundaron la sección de comentarios de TikTok y YouTube. ¿Quién en su sano juicio se atrevería a semejante barbaridad? La polémica estaba servida, y el vídeo se hizo tan viral que hasta las autoridades locales tuvieron que intervenir.

Pero, ¡parad el carro! Antes de que vuestros corazones den un brinco y la Guardia Civil empiece a buscar culpables, resulta que todo era un engaño… ¡una ilusión óptica de manual! Los protagonistas de esta «hazaña sin cuerda» son MiDi, un conocido slackliner de China (también conocido como Lu Jialin), y un amigo suyo. Estos cracks del equilibrio y la aventura quisieron darle una vuelta de tuerca a sus trucos y crearon un contenido que es pura dinamita viral.

MiDi y su colega no son ningunos novatos, ni mucho menos unos inconscientes. Se especializan en el ‘longline slacklining’, una modalidad donde caminas por una cuerda tensa a grandes alturas. Para este vídeo en particular, su objetivo era precisamente ese: crear algo tan impactante que dejara a todo el mundo con la boca abierta y las redes sociales echando humo. Y vaya si lo consiguieron.

La clave del truco, confesada por el propio MiDi, estaba en las cuerdas. O mejor dicho, en la *cuerda*. Utilizaron una línea de seguridad extremadamente fina, casi invisible a la vista desde la distancia y en el ángulo correcto. Ambos estaban perfectamente sujetos con arneses y múltiples sistemas de seguridad. El «salto sin cuerda» era, en realidad, un salto *con* cuerda, pero con una tan discreta que parecía inexistente. Un mago no revela sus secretos, pero MiDi, ante la avalancha de críticas y la preocupación general, decidió aclarar el entuerto. «Estábamos completamente seguros», afirmó, aliviando a más de uno.

Claro, el revuelo fue tal que el gobierno local de Guizhou no tardó en anunciar una investigación. No es para menos, ya que este tipo de acrobacias suelen requerir permisos especiales que, previsiblemente, nuestros amigos no tenían. De momento, la polémica sigue servida: ¿es una genialidad de marketing viral o una imprudencia que pone en riesgo la imagen de la seguridad?

Lo que está claro es que MiDi y su amigo lograron lo que se propusieron: que millones de personas hablasen de ellos. Un buen recordatorio de que, en la era de internet, no todo lo que parece oro, o en este caso, un salto mortal, lo es.