
Ir a terapia es, para la inmensa mayoría, una herramienta maravillosa y necesaria para cuidar la salud mental. Sin embargo, como en cualquier profesión, existen las manzanas podridas. Y luego están las manzanas que directamente parecen salidas de una dimensión paralela.
El usuario de Reddit Agreeable_Claim_3497 abrió la caja de Pandora al preguntar: «¿Cuál es la peor experiencia que has tenido con un terapeuta?». Lo que siguió fue un aluvión de respuestas que oscilan entre lo cómico, lo negligente y lo absolutamente terrorífico. Aquí te traemos una selección de los casos más flagrantes que te harán apreciar (aún más) a los buenos profesionales.
1. La terapia de choque… nivel ‘bullying’
Empezamos fuerte. Imagina confiarle a tu terapeuta un miedo irracional y que su reacción sea reírse de ti. Un usuario contó que tenía fobia a los ventiladores oscilantes porque sentía que le miraban.
«Me llamó mentirosa y decidió hacer ‘terapia de exposición’ encendiendo un ventilador oscilante justo delante de mí. Sin guía ni nada, solo se reía porque le parecía gracioso. Cuando fue a buscar a un compañero para enseñarle lo gracioso que era, me fui a mitad de la sesión y nunca volví».
De traca. Y lo peor es que no fue el único caso de crueldad gratuita.
2. Prioridades cuestionables (y sueño profundo)
Pagar una sesión para que te escuchen y acabar viendo cómo el profesional se echa una cabezadita. Sí, ha pasado.
- La bella durmiente: Un usuario relató cómo su terapeuta se quedó frita mientras le contaba uno de los traumas más grandes de su vida. «La dejé dormir. Cuando se despertó 10 minutos después, actuó como si nada. Fui tres veces más antes de darme cuenta de que era una terapeuta terrible».
- El teleoperador es más importante: Otro paciente se quedó de piedra cuando, en mitad de la sesión, sonó el teléfono del psicólogo. «Lo cogió. Era un teleoperador. Siguió hablando con él delante de mí».
- Pedicura en directo: Y para los que tengan estómago fuerte: «Empezó a arrancarse la piel muerta de los pies mientras yo hablaba». Sin comentarios.
3. Diagnósticos que ni en Harry Potter
A veces, el consejo profesional se desvía un poco de la ciencia y entra en el terreno de la fantasía o el absurdo total.
Un usuario acudió por estrés postraumático (TEPT) buscando guía honesta. ¿La solución de la profesional? Inclinar la cabeza y preguntar: «¿Has pensado en alinear tus chakras?».
Pero el premio se lo lleva esta historia:
«Una terapeuta me dijo que creía que yo era una vidente real y que podía usar mi habilidad para ayudar a la gente. Dejé las sesiones inmediatamente. Me mandó un email asegurando que hablaba en serio y no se estaba burlando».
4. Consejos que deberían ser delito
Si vas al médico porque te duele la pierna y te pega un martillazo en la otra, es mala praxis. Pues esto es parecido.
- Alcohol contra la ansiedad: Un estudiante con ansiedad severa ante los exámenes y problemas de abuso de alcohol recibió este consejo de oro: «El terapeuta me dijo que bebiera para reducir mi ansiedad ante los exámenes».
- El reloj biológico: Una mujer acudió por depresión y el terapeuta (hombre) le soltó que «no estaba deprimida, solo necesitaba tener un bebé» y que su tristeza era su reloj biológico avisando.
- «Ponte las bragas de niña mayor»: Eso fue lo que le dijeron a una paciente solo un mes después de sufrir un aborto traumático.

5. Cuando la familia se mete donde no le llaman
Para terminar, una situación que parece sacada de una sitcom de bajo presupuesto, pero que es real como la vida misma.
«Estaba literalmente en medio de contarle a mi terapeuta cómo me había afectado no tener madre y, NO TE LO VAS A CREER, su madre entra en la consulta (era un negocio familiar) y le pregunta a su hija si quería café. Rompí a llorar y me fui sin pagar».
Estas historias nos recuerdan que, aunque la terapia es vital, siempre hay que buscar profesionales acreditados y, sobre todo, empáticos. Si tu psicólogo se duerme, te insulta o te invita a un retiro de 750$ en la primera sesión (sí, eso también pasó), ¡huye sin mirar atrás!
