
Cuando el camello lleva placa y da charlas en el colegio
Si buscamos la palabra «ironía» en el diccionario, probablemente a partir de hoy aparezca la foto de este ex policía del norte del estado de Nueva York. Porque hay situaciones que parecen sacadas de un guion de comedia absurda, pero desgraciadamente, son la cruda realidad.
Hablamos de un agente que no era un policía cualquiera. Este señor era oficial del programa D.A.R.E. (Drug Abuse Resistance Education). Para los que no os suene, es ese famoso programa estadounidense diseñado para educar a los jóvenes sobre los peligros de las drogas y enseñarles a decir «no». Vamos, el referente moral que debía guiar a la juventud por el buen camino.
Haz lo que yo digo, no lo que yo vendo
La noticia, que ha dejado a la comunidad con la boca abierta, confirma que este sujeto ha admitido haber estado vendiendo drogas mientras estaba de servicio. Sí, has leído bien. Mientras cobraba del contribuyente y patrullaba las calles para supuestamente protegerlas, estaba haciendo la competencia desleal a los narcos locales.
«Es el colmo de la hipocresía: por la mañana les dices a los niños que las drogas son malas y por la tarde las distribuyes desde el coche patrulla.»
No se trata solo de un delito grave, sino de una traición absoluta a la confianza pública. Ser el encargado de decirles a los chavales que se mantengan alejados de las sustancias ilegales, para luego ser tú mismo quien las mueve uniformado, requiere un nivel de desfachatez difícil de medir.
Al final, parece que este agente se tomó demasiado en serio lo de «conocer al enemigo» y acabó pasándose al bando contrario sin quitarse el uniforme. Una historia que nos recuerda que, a veces, el peligro no está en los callejones oscuros, sino sentado al volante de un coche patrulla.
