Doce melenas, mil espectadores y un albañil que conquistó al jurado saltando en cama elástica: así fue el delirante campeonato del mullet de Dinamarca…
Imagina un escenario, mil personas gritando y, en lugar de una estrella del rock, un albañil de 43 años con chándal verde fosforito saltando en una cama elástica. Su mérito no es musical: es la melena. Bienvenido al campeonato nacional del mullet de Dinamarca, donde el peinado más ridiculizado de los 80 se ha convertido casi en deporte nacional.
A principios de junio, en pleno centro de Copenhague, doce melenudos se batieron por el título al mejor mullet del país. Más de mil espectadores jalearon cada giro de pelo como si fuera la final de un mundial.
Sesenta segundos para reinar
Las reglas son tan serias como el peinado. Cada concursante disponía de 60 segundos sobre el escenario para lucir su corte y, sobre todo, sus mullet moves. El jurado puntuaba tres cosas: estilo, originalidad y puesta en escena.
Y vaya escena: hubo cerveza a chorros, body-popping y hasta un saxofón en directo, en la línea de otros concursos igual de surrealistas. Pero quien se llevó el gato al agua fue Thomas Berg, el albañil saltarín, que combinó su corte corto-arriba-largo-atrás con una cinta naranja y una rutina de cama elástica imposible de ignorar.
Corto por delante, fiesta por detrás: la filosofía del mullet resumida en una sola cabeza.
De un trasplante de pelo a un fenómeno
Detrás del disparate hay una historia con su punto tierno. El certamen, que ya va por su cuarta edición, lo creó Steffen Stiw Weber, un electricista de 37 años que decidió dejarse mullet después de hacerse un trasplante capilar. Lo que empezó como una broma personal es hoy una cita marcada en rojo en el calendario danés, igual de popular que cuando los vecinos del norte se dedican a dejar que el público bautice cosas serias.
El mullet vive una segunda juventud en medio mundo, de los campos de fútbol a TikTok. Dinamarca simplemente ha decidido tomárselo con la seriedad que merece toda gran tontería… y montarle un campeonato.
No es la primera vez que el ser humano convierte una chorrada en disciplina de competición, ni será la última. Si te va esta clase de absurdo bien servido, ya tienes nuevo deporte favorito. ¿Quién se atreve a traer el campeonato del mullet a España?
Vía Associated Press y New York Post.




